Parashat Shemini debía ser una Parashá “alegre” ya que en ella se relata la inauguración del Mishkán. Sin embargo la alegría se transformó en tragedia cuando precipitadamente, los dos hijos de Aharon, el Sumo Sacerdote, Nadav y Avihu, sin que nadie se los ordenará trajeron un “fuego extraño” al altar. E inmediatamente un fuego divino los consumió y murieron en el acto. Un episodio sin duda traumático y difícil de explicar. Tan difícil de explicar que en el Midrash nuestros Sabios intentan dar más de 12 posibles transgresiones de estos jóvenes para explicar su prematura muerte. 

Moshé trata de consolar a su hermano Aharon tras la muerte de sus hijos diciendole:Esto es lo que habló Hashem, diciendo: En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado.” (Lev. 10:3). Nuestros maestros entienden que Moshé lo intentó consolar diciendo que sus hijos no murieron en vano sino que murieron “santificando el nombre de D-s [BeKidush HaShem]” (Sforno ad. Loc. y b. Zebajim 115b). El Midrash sostiene que Moshé le dijo a su hermano: “no llores, no hagas duelo, ya que ellos son más grandes que tu y que yo”. Moshé cree que la mejor forma de consolar a su hermano es llenando el vacío de aquella tragedia con palabras que lo ayuden a comprender una dimensión “cósmica” de tal fatalidad, no entendiendo como tal sino como una forma última que tuvieron sus hijos de acercarse a D-s. 

Y sin embargo, la respuesta de Aharon, es diferente. La Torá nos dice que tras estas palabras de “consuelo” de su hermano “Vaidom Aharon – Y calló Aharon”. ¿Por qué calló? ¿Qué significa este silencio? El mismo es interpretado de formas diferentes. El Ramban nos dice que era el silencio que devino luego del llanto. Por el contrario autores como el Rashbam, Jizkuni o el Haamek HaDavar sostienen que aquel silencio representa que hubiera querido hacer duelo por sus hijos pero se abstuvo de hacerlo. Seforno nos dice que el silencio representa la aceptación del juicio divino y las palabras de consuelo de su hermano Moshé. 

Quisiera, humildemente, ofrecer otra lectura de su silencio. Su silencio no es la ausencia de señales de duelo sino que es su duelo. Su silencio es una elección ante la inmensidad de la tragedia. Quizás aceptó el juicio divino y la muerte prematura de sus hijos. Quizás no. Quizás las dudas y el dolor lo carcomían por dentro y tenía ganas de gritar y maldecir pero elige callar. Su hermano frente a la tragedia intenta con palabras y “frases armadas” consolar a su hermano. Él prefiere callar. Y según la Guemará por aquel silencio recibió una recompensa (Zebajim 115b). 

Ayer conmemoramos la Shoá. Hoy leemos sobre la inesperada muerte de los dos hijos de Aharon. Dos tipos de tragedia. Personal y nacional. Y frente a estas tragedias, Aharon nos da un modelo de cómo enfrentarlas: a través del silencio. Y así, justamente, nos enseña la Halajá que tenemos que acompañar a los deudos, haciéndonos presente con nuestro silencio (b. Berajot 8a). 

Frente a la tragedia la respuesta muchas veces es el silencio. Frente a la muerte, frente al dolor, frente a la enfermedad muchas veces lo que el otro necesita no son nuestras palabras sino acompañarlos en su dolor. Juntos. En silencio. 

Shabat Shalom, 

Rab. Uri – Judaica Norte

 

 

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