El Rebbe Najman de Braslav enseñó: “Cada persona, en cada generación, en cada año y en cada día debe salir de Mitzraim”. 

 

Egipto no es sólo un lugar físico. No fue solo la casa de la esclavitud del pueblo de Israel por más de 200 años del cual fuimos liberados hace más de 3300 años con la ayuda de D-s y Moshé. Egipto es un lugar del cual debemos intentar salir cada día. Egipto es todo aquello que nos esclaviza, nos reprime, nos angustia, nos limita. 

 

En hebreo Egipto es Mitzraim palabra que contiene también las siguientes palabras: angostura (Tzarut), estrecho (Tzar), enemigo (Tzar), calamidades (Tzarot) y también depresión (Metzer). ¿Qué es lo que nos esclaviza sino la angostura de nuestros pensamientos y las angustias de nuestros corazones? 

 

No solo debemos celebrar Pesaj como una festividad nacional en la cual recordamos nuestros orígenes y nuestra redención de la tierra de Mitzraim sino que debe ser también un ejercicio espiritual y personal para buscar cuales siguen siendo nuestros Mitzraim en nuestros días. Por eso durante el Seder cantamos “Cada persona debe verse a sí misma como si hubiera salido de Mitzraim” (m. Pesajim 2:6). No nuestros antepasados sino nosotros. 

 

En la liturgia judía al rezar no hablamos en pasado sino en presente, afirmamos que D-s no “redimió a Israel” sino que “redime a Israel”. En el judaísmo las festividades pasadas son una clave no para entender nuestro pasado sino más bien nuestro presente y posibilitarnos especialmente pensar en nuestro futuro. 

 

Pesaj es la posibilidad cada año de salir de nuestros propios Mitzraim:

 

  • Salir de Mitzraim es romper con nuestra mente estrecha y nuestros prejuicios.
  • Salir de Mitzraim es trabajar en nuestras angustias y no caer en la depresión.
  • Salir de Mitzraim es que los dolores y calamidades del pasado no nos esclavicen en nuestro presente. 
  • Salir de Mitzraim es comprender que los enemigos más difíciles de dominar son los que tenemos dentro nuestro y no afuera. 

 

Por eso, quizás, el Rebbe Najman de Braslav también inmortalizó una frase que se convirtió en canción diciendo: “Todo el mundo es un estrecho (Tzar) puente y lo esencial es no temer pasar”. Al concluir Pesaj leemos sobre el cruce del mar de los juncos. Quizás en nuestras vidas no podamos separar las aguas y cruzar en seco como Moshé pero sí podemos construir puentes, personales y comunitarios, para salir de todos nuestros mitzraim para ser siempre un poco más libres. El puente para ser más libres es reconocer nuestra estrechez, nuestras angustias, nuestros dolores, nuestros enemigos interiores para poder enfrentarlos y no temer nunca pasar. 

 

¡Shabat Shalom y Jag Pesaj Kasher veSameaj!

Rab. Uri

20 de Nisan de 5781

 

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