Para el judaísmo es “más importante ser hospitalario que recibir la presencia divina” (b. Shabbat 127a). Está parece ser una de las lecciones centrales del comienzo de nuestra Parashá.

 

El contexto es el siguiente. Abraham tiene 99 años. Hace tan solo tres días se había realizado el Brit Milá. Aún así se sienta en la entrada de su tienda en pleno mediodía en el medio del desierto de la tierra de Canaan. Y allí, en ese contexto, se le aparece D-s: “Se le apareció Hashem [a Abraham] en el encinar de Mamre” (Gen. 18:1). ¿Para qué? No sabemos ya que el texto es interrumpido. Los Sabios, sin embargo, intuyen que D-s quería “visitarlo” para consultarle por su estado de salud tras el Brit Milá.

 

Sin embargo Hashem no llega a hablarle. Abraham lo para, lo interrumpe porque hay algo más importante que recibir la presencia a D-s. ¿Algo más importante que hablar con D-s? Sí: ser hospitalario con quien lo necesita. Recibir a los necesitados. Abraham alza sus ojos y ve que tres transeúntes están pasando por allí y como buen beduino que era comprende que debe ofrecerles algo de comer, de beber y un poco de sombra para que descansen antes de continuar su viaje. Así lo hace. Interrumpe su conversación con D-s para ir a recibir a las visitas. Si D-s es eterno Él puede esperar pero las necesidades de los seres humanos no pueden dilatarse.

 

Y de este episodio los Sabios comprenden que para el judaísmo es aún más importante recibir a las visitas que conversar con D-s. E incluso más, Hajnasat Orjim, es incluso más importante que cumplir el mandamiento de levantarse cada mañana para ir a estudiar. Según Rabí Iojanan tan importante es el cumplimiento de abrir las puertas de nuestro hogar que es uno de las seis acciones que podemos hacer que “uno disfruta de su recompensa en este mundo y en el mundo venidero también” (b. Shabbat 127a).

 

Los maestros del Talmud una y otra vez enfatizan sobre que las necesidades de los seres humanos no pueden esperar. Las promesas que hicimos con el Templo, por ejemplo, podemos atrasarnos hasta un año para cumplirlas pero si prometimos dar Tzedaká debemos dar el dinero inmediatamente (b. Rosh Hashaná 6a). D-s mismo nos enseña que Él puede y quiere esperar.

 

D-s, según los trece atributos de misericordia, es paciente pero las necesidades de los seres humanos son urgentes.

 

D-s celebra cuando lo dejamos a un lado para abrir las puertas de nuestro hogar y nuestro corazón a quien lo necesita.

 

Recordemos siempre: D-s (y sus rituales) pueden esperar, los seres humanos y sus necesidades no. Que nuestras prioridades siempre estén en orden como nos enseña Abraham.

 

Shabbat Shalom,

Rab. Uri

 

 

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