“Tomen de entre ustedes una ofrenda para Hashem; todo generoso de corazón la traerá…” (Ex. 35:5). Luego de varias Parashiot donde se nos describe cómo debían ser cada uno de los utensilios del Mishkán (Tabernáculo), la Torá nos dice que es tiempo de pasar a la acción. Y es por eso que Moshé le dice al pueblo de Israel qué necesita de cada uno de ellos para hacer posible esta tarea. Hashem no bajaría del Cielo el Mishkán terminado ni este se haría con donaciones de los príncipes más ricos del pueblo sino que la construcción de un hogar compartido para Hashem y para la comunidad debía ser una tarea de todos. 

 

Moshé le pide al pueblo que cada uno traiga su Trumá, su donativo. Sin embargo Moshé agrega un detalle que no pasa desapercibido por nuestros comentaristas: “Kol Nediv Libó – Todo generoso de corazón la traerá…”. Moshé no solo pide las donaciones necesarias para construir el Tabernáculo sino que advierte que solo los hombres y mujeres “generosos de corazón” deben ser los que traigan aquella ofrenda. ¿Qué significa este detalle? 

 

Rashí (Francia, s. XI)  nos regala una hermosa lectura: “por cuanto es su corazón el que lo inspira a la generosidad”. Rashí nos dice que Moshé no solo dijo “generosos” sino que agregó “de corazón” para poner el énfasis en que la donación debe estar inspirada en una razón genuina del corazón. No debían traer donaciones por vergüenza, por culpa o quizás para buscar prestigio sino que las motivaciones debían ser honestas. Solo desde el amor y el corazón podemos construir verdaderos hogares. Desde la nobleza se construyen instituciones nobles. 

 

El comentarista Seforno (Italia, s. XV) se concentra en otra lectura que acompaña también esta noción general: Las donaciones no deben ser contribuciones forzadas”. El deseo de donar, de ayudar, de colaborar, de ser parte debe brotar de nuestros corazones y no debe ser una imposición externa. El donar no debe ser como pagar un impuesto, no puede ser una contribución forzada sino un acto que desde nuestro más íntimo ser comprendemos que es lo que debemos hacer. No dono porque me obligan sino que dono porque siento que esa es mi obligación. Esa debe ser nuestra tarea como educadores en la comunidad, educar en el arte de donar. 

 

Por último el Netziv (Rusia, s. XIX) pone el énfasis en las palabras “la traerá”: “no traerá la donación a través de un enviado sino que él mismo la traerá”. No solo debemos poner nuestro dinero sino también nuestro cuerpo. Ser parte del proyecto. Movilizarnos y esforzarnos también es parte de la donación del corazón. No delegar sino ponernos a disposición de los proyectos. 

 

Ser generoso de corazón no implica aportar las donaciones, en términos económicos, más grandes. Moshé pide desde oro hasta aceite, desde plata hasta pelos. Lo que importa es que brote del corazón. Esa es la donación que hará la diferencia, cada quien según su posibilidad pero todos desde el corazón. 

 

Shabat Shalom,

Rab. Uri

28 de Adar del 5781

 

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