Si D-s podría haber salvado a Noaj y a los animales de múltiples formas “¿Por qué le dió la ardua tarea de construir un arca?” . Rashí (1040-1105, Francia) nos invita a hacernos está pregunta (a Gén. 6:14) al leer esta Parashá. Es más, según algunas estimaciones (basados en Gén 6:3, y en una serie de cronologías)  Noaj tuvo que haber tardado entre 100 y 120 años en construir aquel arca. ¿Por qué tanto tiempo?

 

Según un Midrash D-s le dio a la humanidad 120 años para arrepentirse antes de traer el diluvio universal. De toda aquella generación solo Noaj se arrepintió y entonces plantó árboles de cedro. La gente entonces le preguntó: “¿para qué plantas aquellos cedros?” a lo cual Noaj contestó: “Por cuanto D-s traerá un diluvio y me ordenó construir un arca para salvarme”. ¿Qué hizo la gente? “Se burló de él y ridiculizaron sus palabras” (Tanjuma, Noaj 5:6). Mientras construía el arca una y otra vez sus contemporáneos le preguntaban por qué lo hacía, dándoles la oportunidad de arrepentirse y que ellos también construyeran sus arcas, pero una y otra vez se reían de él y no le creían. En la Guemará aparece un relato similar en la cual Noaj intentaba advertirle a la gente sobre la tormenta que se avecinaba pero las personas lo trataban con desprecio: “Viejo, le decían, ¿por qué estás construyendo este arca? Noaj les dijo: “D-s está trayendo un diluvio sobre ustedes”. Un diluvio ¿de qué?, le preguntaron, si es de fuego tenemos un elemento que nos protegerá y lo mismo si es de agua” (b. Sanedrín 108b). No solo que se burlaban de Noaj, descreían de la potencial calamidad que se podía avecinar sino que también el ego inundaba su espíritu pensando que eran invencibles y que nada malo les podía pasar. Según estas lecturas Hashem no le pidió únicamente a Noaj que construya el arca sino que le advirtió a toda la humanidad que una tormenta se avecinaba y Noaj simplemente fue el único que creyó, previó y la construyó. 

 

Luego del diluvio universal D-s juró que nunca más destruiría a toda la humanidad a través de un diluvio; sin embargo las sociedades sabias pueden aprender del ejemplo de Noaj. Debemos construir sociedades con conciencia y previsión. No creernos omnipotentes ni ser guiados por el “esto a nosotros no nos va a pasar” de sus contemporáneos. Cada tantos años ocurrirán “diluvios” en nuestras sociedades ya sean económicos, políticos, sanitarios, ecológicos, etc. ¿cómo nos preparamos? ¿Cómo Noaj o como sus contemporáneos? ¿Nos arrepentiremos como sociedad de nuestra soberbia en creernos invencibles y con humildad construir arcas para estar preparados para cuando llegue la tormenta o bien nos burlaremos de aquellos científicos, líderes e investigadores que vaticinan catástrofes por venir? 

 

El dicho popular nos dice: “siempre que llovió paró”; sin embargo su opuesto también es verdad: “aunque hoy no llueva mañana lloverá”. Que seamos gobernados y conducidos por la previsión y no por la soberbia. Que sepamos escuchar y aprender como sociedad de la historia, que atravesemos el presente con sabiduría y humildad y que podamos prepararnos para el futuro. Hoy es tiempo de construir las arcas para las lluvias que se avecinan.

 

Shabat Shalom,

Rab. Uri

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