Uncategorized

Meguilat Bnei Jashmonai – El rollo de los Jashmoneos

por noviembre 9, 2018 Sin comentarios

Meguilat Bnei Jashmonai – El rollo de los Jashmoneos

 

Versión Hebreo-Español

con comentarios y explicaciones.

[Edición borrador]

 

Rab. Uriel Romano

El origen de la festividad de Janucá (lit. innaguración) se remonta a la historia de la victoria militar de los Jashmoneos-Macabeos contra los helenos-selecuidas en la tierra de Israel en el año 164 a.e.c. Los relatos sobre este acontecimiento historico que dará comienzó al último periodo de soberanía e independencia judía en Judea hasta la creación del Estado de Israel en 1948 provienen de los libros Macabeos I y II y de los escritos del historiador Flavio Josefo.[1] En la literatura rabínica clásica hay una única mención breve y tardía sobre esta historia (Talmud Babilónico, Shabbat 21a). Los libros de los Macabeos no ingresaron en el Tanaj (canon bíblico judío) y por dicho motivo no existía una lectura apropiada para leer durante los días de Janucá o durante el Shabbat de Janucá, a diferencia, por ejemplo de lo que ocurre con Purim, festividad en la cual leemos Meguilat Ester (el rollo de Ester).

 

Es por este motivo que en la edad media comienza a circular en diversas versiones y principalmente en arameo un texto conocido como “Meguilat Bnei Jashmonai” (el rollo de los hijos de los Jashmoneos) o también más popularizado como “Meguilat Antiojus” (el rollo de Antíoco)”[2]. Este texto es una creación literaria tardía. Los autores clásicos y los acádemicos modernos disienten sobre el origen exacto del texto situandolo desde el siglo II a.e.c hasta el siglo IX d.e.c[3]. Su original, en arameo, fue traducido a varias lenguas durante la edad media y la modernidad. La versión actual en hebreo es una traducción literal del arameo que data del siglo XVI, con algunas correcciones posteriores, como aparece en varios Sidurim (libros de rezo).

 

Meguilat Beit Jashmonai no es un texto histórico sino que entra en la categoría de un Midrash historiografico. El autor de este relato, el cual no se ajusta a la historicidad de los hechos, creó la presente obra mezclando información que seguramente conocía de los libros Macabeos I y II, aunque estos no ingresaran al canon bíblico judío, relatos populares sobre los sucesos de la victoria de los macabeos, relatos bíblicos conocidos y tradiciones orales rabínicas antiguas y otras tardías.[4]

 

Desde antaño diversas comunidades judías desde Italia hasta Yemen adoptaron la costumbre de leer esta Meguilá durante el Shabbat que acaece durante los días de Janucá (algunos lo hacían luego de la Haftará, otros durante Minjá e incluso algunos en sus casas). Presento aquí una versión bilingue hebreo-español, con notas al pie para enriquecer y esclarecer la lectura, con la esperanza de hacer popular este relato y que el mismo pueda ser leído en casas y en sinagogas para que pase a formar parte de nuestra liturgia y de nuestros rituales de Janucá cada año.[5] Concluyo esta breve introducción con las palabras del autor de II Macabeos que termina su obra diciendo: Si está bien escrita y ordenada, esto fue lo que me propuse. Si es mediocre y sin valor, sólo eso fue lo que pude hacer.” (15:38)[6]

 

1 de Kislev del 5779

Viernes 9 de Noviembre del 2018

Buenos Aires, Argentina

Meguilat Bnei Jashmonai – El rollo de los Jashmoneos

1 Y sucedió en los días de Antíoco[7], rey de Grecia, monarca grande y poderoso, firme gobernante de su dominio, a quien todos los reyes obedecían. 2 Muchas tierras conquistó, y a reyes poderosos sometió, destruyendo sus torres, quemando sus palacios, y encarcelando a sus hombres. 3 (Ningún rey como él había surgido en la costa del Gran Río[8] desde los días de Alejandro Magno[9]). 4 Y construyó una gran ciudad a la orilla del mar, para que sea la capital de su reinado, y la llamó Antioquía[10], por su nombre.

 

5 Y Bagris[11], su virrey, también construyó una ciudad igualmente grande y la llamó Bagris por su nombre, y así se las llama a ambas ciudades hasta este día. 6 En el año veintitrés de su reinado, que era el año doscientos trece desde la construcción del Templo, se propuso conquistar Jerusalén.[12] 7 Y habló a sus oficiales, diciendo: “Ustedes saben que está el pueblo judío en medio de nosotros en Jerusalén. 8 Ellos no sacrifican a nuestros dioses, no guardan nuestras leyes, y descuidan las leyes del rey, para seguir las suyas.[13] 9 Y además, desean el día de la destrucción de reyes y gobernantes, y dicen: “Nuestro rey gobernará sobre nosotros; y gobernaremos la tierra y el mar, y todo el mundo será dado en nuestras manos.” No es honroso para el reinado permitirles vivir sobre la faz de la tierra. 10 Vengan ahora, y subamos contra ellos, y anulemos el pacto que su Dios ha hecho con ellos, sus shabbatot, sus novilunios, y la circuncisión[14]“.[15] 11 Y estas palabras encontraron gracia ante los ojos de todo su ejército.

 

12 De inmediato el rey Antíoco se levantó y envió a su virrey Nicanor,[16] con un gran ejercito y una gran multitud, y llegaron a la ciudad de Judea, a Jerusalén. 13 Y mataron a muchos, una gran matanza y estableció un altar en el Templo, en el lugar donde el Dios de Israel había hablado a sus siervos, los profetas diciendo: “Allí haré morar mi presencia para siempre”. En ese lugar degollaron un cerdo[17] y trajeron su sangre al atrio del Santuario.

 

14 Y cuando Yojanan, el hijo de Matitiahu, el Sumo Sacerdote[18] se enteró de este hecho, se llenó de furia, y el resplandor se apartó de su rostro y se preguntó a si mismo sobre qué hacer al respecto. 15 Y entonces Yojanan[19], el hijo de Matitiahu, se hizo una espada, dos palmos de largo y uno de ancho, y lo escondió debajo de su ropa.[20] 16 Llegó a Jerusalén y se paró en la puerta real, y llamó a los guardias, diciendo: “Soy Yojanan, el hijo de Matitiahu, y he venido a ver a Nicanor.”

 

17 Los guardias se acercaron a Nicanor y le dijeron: “El Sumo Sacerdote de los judíos está en la puerta.” Y Nicanor contestó y dijo: “Dejenenlo entrar.” Luego trajeron a Yojanan a la presencia de Nicanor. Y Nicanor habló a Yojanan, diciendo: “Tú eres uno de los rebeldes, que se han rebelado contra el rey y no desean la paz de su reino”. 18 Y Yojanan respondió y le dijo a Nicanor: “Mi señor, ahora he venido ante ti. Aquello que desees haré.” 19 Y Nicanor le respondió a Yojanan diciendo: “Si quieres cumplir mi deseo, levántate, toma un cerdo y mátalo sobre el altar. Y luego recibirás las vestimentas reales y montarás en el caballo del rey, porque serás como uno de los preferidos del rey”. 20 Cuando Yojanan escuchó esto, respondió: “Señor, temo a los hijos de Israel, no sea que escuchen de mi obra y me apedreen. 21 Deja, pues, que todos se vayan delante de nosotros, no sea que se enteren.” Y entonces Nicanor ordenó que todos se vayan de su presencia. 22 En ese instante Yojanan, el hijo de Matitiahu, levantó los ojos al cielo y compuso una plegaria diciendo: “Dios mío y Dios de mis padres Avraham, Itzjak y Yaakov, 23 No me entregues en manos de este pagano[21], porque si me mata, irá y alabará en el Templo de Dagón[22], a su dios, y dirá: ‘Mi Dios lo ha entregado en mis manos’ “. En ese momento, dio un paso hacia adelante y hundió la espada en el corazón de Nicanor[23] y arrojó su cuerpo a la atrio del Santuario. 24 Ante el Dios de los cielos Yojanan exclamó diciendo: “Dios mío, no consideres mi acción un pecado al haberlo matado en el Santuario. Así pues haz con todos los que vinieron con él para oprimir a Judea y Jerusalén”.

 

25 Y aquel día, Yojanan, hijo de Matitiahu, salió a pelear contra el enemigo y mató a muchos de ellos, una gran matanza. 26 El número de enemigos que él mató ese día fue de setecientos setenta y dos mil por cuanto se mataban los unos con los otros. 27 Cuando regresó, construyó un pilar que llamó por su nombre: “Macabeo[24], el asesino de los poderosos”.

 

28 Y cuando el rey Antíoco oyó que su virrey Nicanor había sido asesinado, se enfadó profundamente. Y mandó a buscar a Bagris, “el malvado[25], que extravía a su pueblo”. 29 Y Antíoco habló a Bagris y dijo: “Ya sabes, porque habéis oído lo que los hijos de Israel me han hecho, han matado a mis ejércitos y han despojado a mis campamentos y oficiales. 30 ¿Pueden ahora confiar en sus riquezas o considerar sus hogares como propios? Ven, subamos contra ellos y destruyamos el pacto que su dios ha hecho con ellos a través del Shabbat, del novilunio y de la circuncisión.”

 

31 Entonces Bagris, el malvado, y todos sus ejércitos, llegaron a Jerusalén y mataron a muchos de sus habitantes. 32 Y promulgó un severo decreto que prohibía el Shabbat, el novilunio y la circuncisión. 33 Y siendo que este decreto real se emitió apresuradamente encontraron a un hombre que circuncidó a su hijo. Y el hombre y su esposa fueron llevados ante ellos, y los colgaron enfrente del niño. 34 También había una mujer que dio a luz a un hijo después de la muerte de su marido, y ella lo circuncidó cuando tenía ocho días de edad. Y subió al muro de Jerusalén, junto a su hijo circuncidado en su brazo.[26] 35 Y ella exclamó y dijo: “A ti, Bagris, el malvado, tu que planeas destruir el pacto que se ha hecho con nosotros, el pacto de nuestros antepasados. El Shabbat, el novilunio y la circuncisión no abandonaremos, ni nosotros ni los hijos de nuestros hijos”. Y arrojó a su hijo al suelo, saltó tras él y ambos murieron juntos. Muchos de los hijos de Israel solían hacer esto en aquellos días para evitar transgredir el pacto de sus padres.[27]

 

36 Por lo tanto, los israelitas se decían unos a otros: “Vengan, retirémonos a una cueva[28], no sea que aquí nos obliguen a profanar el Shabbat”. Sin embargo alguien denunció su plan delante de Bagris. 37 Entonces Bagris, el malvado, envió hombres armados para acampar a la entrada de la cueva. Y ellos dijeron: “Judíos, vengan a nosotros, coman con nosotros de nuestro pan, beban con nosotros de nuestro vino, y hagan lo que nosotros hacemos”. 38 Y los hijos de Israel hablaron y se dijeron los unos a los otros: “Todos recordamos lo que se nos ordenó en el Monte Sinaí: Seis días trabajarás, y en el séptimo día descansarás[29]. Es mejor morir en esta cueva que profanar el día de Shabbat”. 39 Y cuando los judíos no salieron, los hombres de Bagris trajeron leña que quemaron a la entrada de la cueva, matando a unos mil hombres y mujeres.

 

40 Después de estos sucesos los cinco hijos de Matitiahu, Yojanan y sus cuatro hermanos, salieron y pelearon con el enemigo y mataron a muchos de ellos, una gran matanza. 41 y los expulsaron a las lejanas islas del mar, porque confiaron en el Dios del Cielo.

 

42 Y Bagris, el malvado, abordó un barco y huyó hacia Antíoco, el rey, y con él estaban los que escaparon de la guerra. 43 Y Bagris habló a Antíoco diciendo: “Tú, rey, has ordenado a los judíos que dejen de observar el Shabbat, el novilunio y la circuncisión; sin embargo, se rebelaron contra ti y te defraudaron. Incluso si se unieran todos los pueblos y naciones no podrían conquistar a los cinco hijos de Matitiahu, que son más poderosos que los leones, más rápidos que las águilas y más feroces que los osos. 44 Ahora, mi rey, espero que mi consejo sea bien recibido por ti: “no combatan contra estos hombres con un ejército pequeño, pues si haces la guerra contra ellos así serás avergonzado delante de todos los demás reyes del mundo. 45 Por lo tanto, envía pues cartas a todas las provincias de tu reino y haz traer a los capitanes de los ejércitos, y no dejes que nadie se quede atrás y también que a sus elefantes, ataviados con escudos y arneses traigan consigo”.

 

46 Estas palabras hallaron gracia ante los ojos del rey Antíoco. Envió pues cartas a todas las provincias de su reino. Y los capitanes de cada pueblo y cada provincia vinieron y trajeron elefantes vestidos con escudos y arneses. 47 Y Bagris, el malvado, se levantó y subió contra Jerusalén por segunda vez, hizo una brecha en su muro y derribó su entrada. Hizo trece destrozos en el Templo[30], y destruyó algunas de las piedras, haciendo que se derrumbaran como polvo. 48 Y reflexionó Bagris en su corazón: “Seguramente esta vez no me vencerán, porque numeroso es mi ejercito y grande es mi fuerza “. Sin embargo, el Dios del Cielo no pensaba así.

 

49 Cuando los cinco hijos de Matitiahu escucharon esto, se levantaron y llegaron a Mitzpé Gilad, lugar donde se habían refugiado algunos de los hijos de Israel desde tiempos del profeta Shmuel.[31] 50 Decretaron un ayuno y se sentaron sobre cenizas para pedir misericordia delante del Dios de los Cielo.

 

51 Y se le ocurrió un buen plan a Yehudah, el primogénito, a Shimon, el segundo, a Yojanan, el tercero, a Yonatan, el cuarto, y a Eleazar, el más joven. 52 Y su padre los bendijo y les dijo:[32]

“Yehudá, hijo mío, tú eres como Yehudá, hijo de Yaakov, que era como un león.[33] 53 Shimon, hijo mío, eres como Shimon, el hijo de Yaakov que mató a los habitantes de Shjem[34]. 54 Yojanan, hijo mío, eres como Avner, el hijo de Ner, el jefe de los ejércitos de Israel.[35] 55 Yonatan, hijo mío, eres como Yonatan, el hijo de Shaul, que mató a los filisteos[36]. 56 Y tú, Eleazar, hijo mío, eres como Pinjas como el hijo de Eleazar, que celó a Dios, y así salvo a los hijos de Israel”.[37]

57 Después de esto, los cinco hijos de Matitiahu salieron aquel día, lucharon contra el enemigo y mataron a muchos de ellos, una gran matanza. Yehudá fue asesinado en la batalla.[38] 58 Cuando los hijos de Matitiahu vieron que su hermano Yehudá había sido asesinado, regresaron junto a su padre. 59 Y él les dijo: “¿Por qué habéis vuelto?” Ellos respondieron: “Porque nuestro hermano, que valía lo que todos nosotros, ha muerto”. 60 Y Matitiahu les respondió: “Iré junto a ustedes y también lucharé contra el enemigo, no sea que la Casa de Israel perezca, viendo que están tan consternados por la muerte de tu hermano”. 61 Y Matitiahu salió aquel día con sus hijos y peleó contra el enemigo. 62 Y el Dios del Cielo entregó a todos los hombres poderosos del enemigo en sus manos, y mataron a muchos de ellos, matando a todos los que estaban armados con espadas y a los arqueros; a todos los capitanes del ejército y sus oficiales menores, para que no haya supervivientes; y el resto huyó a provincias lejanas.

63 Y Eleazar mientras se dedicaba a matar elefantes, se hundió en el estiércol de uno de ellos.[39] 64 Y cuando regresaron de la batalla, lo buscaron y lo encontraron hundido en el estiércol de los elefantes. 65 Y los hijos de Israel se regocijaron de que sus enemigos habían sido entregados en sus manos; a algunos de ellos los quemaron en el fuego, a algunos atravesaron con la espada, y otros colgaron en los árboles.

66 Y Bagris, el malvado que extravió a su pueblo, fue quemado por el pueblo de Israel. 67 Cuando el rey Antíoco escuchó que Bagris, el malvado, y todos los capitanes que estaban con él fueron asesinados, se embarcó en un bote y huyó a una provincia lejana; y sucedió que dondequiera que se dirigía, allí se rebelaban contra él y lo llamaron “el fugitivo”.[40]

68 Después de estos sucesos, los hijos de Jashmonai entraron en el Templo, restauraron las puertas, repararon las brechas y purificaron el atrio de los muertos y de toda su impureza. 69 Y buscaron aceite de oliva puro con el cual encender la Menorá, pero solo encontraron un pequeño recipiente sellado con el sello del Sumo Sacerdote (el cual sabían que era puro). Y este contenía aceite suficiente únicamente para un día. 70 Pero el Dios del Cielo, que hizo que su presencia morara en el santuario, dio su bendición y bastó para iluminar la Menorá ocho días.[41] 71 Por dicha razón los hijos de Jashmonai junto con los israelitas cumplieron y 72 ordenaron que estos ocho días se celebren como días de alegría y fiesta como las festividades ordenadas en la Torá; y que se enciendan luminarias[42] para proclamar[43] la victoria que lograron a través del Dios del Cielo; 73 En estos días no se puede hacer discursos fúnebres ni decretar ayunos[44] a no ser que fueran establecidos desde antes, y se debe rezar a Dios. 74 No obstante, el Jashmoneo, sus hijos y sus hermanos no decretaron que fueran días de reposo de las labores.[45]

75 Ese día vio el fin del Reino de Grecia. 76 Y los hijos del Jashomneo y sus hijos después de ellos gobernaron sobre Israel desde ese día hasta la destrucción de Templo de Dios por un periodo de doscientos seis años.[46] 77 (Por lo tanto, los hijos de Israel observan estos días en todas las tierras de su dispersión, como días de fiesta y alegría, durante ocho días a partir del 25 de Kislev[47].78 A partir de ese día y para siempre, esta festividad no se apartará de los lugares sagrados de Israel, ya que sus Sacerdotes, Levitas y sabios lo ordenaron para sí mismos y sus descendientes y se comprometieron a conservarlo para siempre.)

——–

 

(79) El Dios que hizo para ellos un milagro y portento, haga para nosotros milagros y portentos, y que se cumpla para nosotros el versículo como esta escrito: “Yo les mostraré maravillas como el día que saliste de Egipto.” (Mijá 7:15)

א וַיְהִי בִּימֵי אַנְטְיוּכַס מֶֽלֶךְ יָוָן מֶֽלֶךְ גָּדוֺל וְחָזָק הָיָה וְתַקִּיף בְּמֶמְשַׁלְתּוֺ וְכָל־הַמְּלָכִים יִשְׁמְעוּ לוֺ׃ ב וְהוּא כָבַשׁ מְדִינוֺת רַבּוֺת וּמְלָכִים חֲזָקִים וְהֶחֱרִיב טִירוֺתָם וְהֵיכְלֵיהֶם שָׂרַף בָּאֵשׁ וְאַנְשֵׁיהֶם בְּבֵּית הָאֲסוּרִים אָסָר׃ ג (מִימֵי אַלֵכְּסַנְדְּרוֺס הַמֶּֽלֶךְ לֹא קָם מֶֽלֶך כָּמֹֽהוּ בְּכָל־עֵבֶר הַנָּהַר׃) ד וְהוּא בָנָה מְּדִינָה גְדוֺלָה עַל־חוֺף הַיָּם לִהְיוֺת לוֺ לְבֵית מַלְכוּת וַיִקְרָא־לָהּ מְדִינַת אַנְטִיּוֺכְיָא עַל־שְׁמוֺ׃

ה וְגַם בַּגְרִיס מִשְׁנֵֽהוּ בָּנָה מְדִינָה אַחֶרֶת לְנֶגְדָּהּ וַיִּקְרָא־לָהּ בַּגְרִיס עַל־שְׁמוֺ וְכֵן שְׁמוֺתָן עַד הַיּוֺם הַזֶּה׃‏‏ ו בִּשְׁנַת עֶשְׂרִים וְשָׁלוֺשׁ שָׁנִים לְמָלְכוֺ הִיא שְנַת מָאתַֽיִם וּשְׁלוֺשׁ עֶשְׂרֵה שָׁנִים לְבִנְיַן בֵּית הָאֱלֹהִים שָׂם פָּנָיו לַעֲלוֺת לִירוּשָׁלָֽיִם׃‏ ז וַיַּֽעַן וַיּאֽמֶר לְשָׂרָיו הֲלֺא יְדַעְתֶּם כִּי יֵשׁ עַם הַיְּהוּדִים אֲשֶׁר בִּירוּשָלַֽיִם בֵּינֵֽינוּ׃ ח לֵאלֹהֵֽינוּ אֵינָם מַקְרִיבִים וְדָתֵֽינוּ אֵינָם עוֺשִׂים וְדָתֵי הַמֶֽלֶךְ עוֺזְבִים לַעֲשׂוֺת דָּתָם׃ ט וְגַם הֵם מְיַחֲלִים לְיוֺם שִׁבְרוֺן הַמְּלָכִים וְהַשִּׁלְטוֺנִים וְאוֺמְרִים מָתַי יִמְלֹךְ עָלֵֽינוּ מַלְכֵּֽינוּ וְנִשְׁלוֺט בַּיָּם וּבַיַּבָּשָׁה וְכָל־הָעוֺלָם יִנָּתֵן בְּיָדֵֽינוּ׃‏ אֵין כָּבוֺד לַמַּלְכוּת לְהָנִֽיחַ אֵֽלֶּה עַל־פְּנֵי הָאֲדָמָה׃ י עַתָּה בֽוֺאוּ וְנַעֲלֶה עֲלֵיהֶם וּנְבַטֵּל מֵהֶם אֶת־הַבְּרִית אֲשֶׁר כֹּרַת לָהֶם שַׁבָּת רֹאשׁ־חֽוֺדֶשׁ וּמִילָה׃ יא וַיִּיטַב הַדָּבָר בְעֵינֵי כָל־חֵילוֺ׃‏

יב בְּאוֺתָהּ שָׁעָה קָם אַנְטְיוּכַס הַמֶּֽלֶךְ וַיִשְׁלַח אֶת־נִיקָנוֺר מִשְׁנֵֽהוּ בְּחַֽיִל גָּדוֺל וְעַם רָב וַיִּבֹא לְעִיר יְהוּדָה לִירוּשָׁלָֽיִם׃יג וַיַהֲרוֺג בָּהּ הֶֽרֶג רַב וַיִּבֶן בָּמָה בְּבֵית הַמִּקְדָּשׁ בִּמְקוֹם אֲשֶׁר אָמַר אֱלֹהֵי יִשְׂרָאֵל לַעֲבָדָיו הַנְּבִיאִים שָׁם אֲשַׁכֵּן שְׁכִינָתִי לְעוֺלָם׃ בַּמָּקוֺם הַהוּא שָׁחֲטוּ אֶת־הַחֲזִיר וַיָבִֽיאוּ אֶת־דָּמוֺ לְעֶזְרַת הַקֹּֽדֶשׁ׃

יד וּבִהְיוֹת זֶה כַּאֲשֶׁר שָׁמַע יוֺחָנָן בֶּן־מַתִּתְיָה כֹּהֵן גָּדוֺל כִּי זֶה הַמַּעֲשֶׂה נַעֲשָׂה נִמְלָא קֶֽצֶף וְחֵמָה וְזִיו פָּנָיו נִשְׁתַּנָּה וַיִּוָעַץ בְּלִבּוֺ מַה־שֶּׁיּוּכַל לַעֲשׂוֺת עַל־זֶה׃ טו וְאַז יוֹחָנָן בֶּן־מַתִּתְיָה עָשָׂה לוֺ חֶֽרֶב שְׁתֵּי זְרָתוֺת אָרְכָּהּ וְזֶֽרֶת אַחַת רָחְבָּהּ תַּֽחַת בְּגָדָיו עֲטוּפָה׃ טז וַיָבוֺא לִירוּשָלָֽיִם וַיַּעֲמֹד בְּשַֽׁעַר הַמֶּֽלֶךְ וַיִּקְרָא לַשּׁוֺעֲרִים וַיֹּאֽמֶר לָהֶם אֲנִי יוֺחָנָן בֶּן־מַתִּתְיָה בָּאֽתִי לָבוֺא לִפְנֵי נִיקָנוֺר׃

יז וְאָז בָּֽאוּ הַשּׁוֺעֲרִים וְהַשּׁוֺמְרִים וַיֹּאֽמְרוּ לוֺ הַכֹּהֵן הַגָּדוֺל שֶׁל־הַיְהוּדִים עוֺמֵד בּפֶּֽתַח וַיַּֽעַן נִיקָנוֺר וַיֹּאֽמֶר לָהֶם בּוֺא יָבוֺא׃‏ וְאָז יוֺחָנָן הוּבָא לִפְנֵי נִיקָנוֺר וַיַּֽעַן נִיקָנוֺר וַיּאֽמֶר לְיוֺחָנָן אַתָּה הוּא אֶחָד מִן־הַמּוֺרְדִים אֲשֶׁר מָרְדוּ בַמֶּֽלֶךְ וְאֵינָם רוֺצִים בִּשְׁלוֺם מַלְכוּתוֺ׃ יח וַיַּֽעַן יוֺחָנָן לִפְנֵי נִיקָנוֺר וַיֹּאֽמֶר אֲדוֺנִי אֲנִי הוּא עַתָּה בָאֽתִי לְפָנֶֽיךָ אֲשֶׁר תִּרְצֶה אֶעֲשֶׂה.יט וַיַּֽעַן נִיקָנוֺר וַיֹּאֽמֶר לְיוֺחָנָן אִם כִּרְצוֺנִי אַתָּה עוֺשֶֺה קַח חֲזִיר וּשְׂחָטֵֽהוּ עַל־הַבָּמָה וְתִלְבַּשׁ בִּגְדֵי מַלְכוּת וְתִרְכַּב עַל־סוּס הַמֶּֽלֶךְ וּכְאַחַד מֵאוֺהֲבֵי הַמֶּֽלֶךְ תִּהְיֶה.‏כ וְכַאֲשֶׁר שָׁמַע יוֺחָנָן הֳשִיבוֺ דָבָר אֲדוֺנִי אֲנִי יָרֵא מִבְּנֵי יִשְׂרָאֵל פֶּן־יִשְׁמְעוּ כִּי עָשִֽׂיתִי כֵן וְיִסְקְלֽוּנִי בָּאֲבָנִים׃ כא עַתָּה יֵצֵא כַל־אִישׁ מִלְּפָנֶֽיךָ פֶּן יוֺדִיעוּם. אָז נִיקָנוֺר הוֺצִיא מִלְּפָנָיו כָּל־אִישׁ׃ כב בָּעֵת הַהִיא נָשָׂא יוֺחָנָן בֶּן־מַתִּתְיָה עֵינָיו לַשָּׁמַֽיִם וְתִקֵּן תְּפִלָּתוֺ לִפְנֵי אֱלֹהָיו וַיֹּאמֵר אֱלֹהַי וַאֱלֹהֵי אֲבוֺתַי אַבְרָהָם יִצְחָק וְיַעֲקֹב כג אַל־תִּתְּנֵֽנִי נָא בּיַד הֶעָרֵל הַזֶה כִּי אִם־יַהַרְגֵֽנִי יֵלֵךְ וְיִשְׁתַּבַּח בְּבֵית דָּגוֺן אֱלֹהָיו וְיֹאמַר אֶלֹהַי נְתָנוֺ בְיָדִי׃ בְּאוֺתָהּ שָׁעָה פָּסַע עָלָיו שָׁלֹשׁ פְּסִיעוֺת וַיִתְקַע הַחֶֽרֶב בְּלִבּוֺ וַיַּשְלֵךְ אוֺתוֺ חָלָל בְּעֶזְרַת הַקֹּֽודֶשׁ׃ כד לִפְנֵי אֱלֹהֵי הַשָּׁמַֽיִם. עָנָה יוֺחָנָן וְאָמָר אֱלֹהַי לֹא תָשִׂים עָלַי חֵטְא כִּי הֲרַגְתִּיו בַּקֹּדֶשׁ עַתָּה כֵּן תִּתֵּן אֶת־כָּל־הָעַמִּים אַשֶׁר בָֽאוּ עִמוֺ לְהָצֵר לִיְהוּדָה וְלִירוּשָׁלָֽיִם׃‏

כה אָז יָצָא יוֺחָנָן בֶּן־מַתִּתְיָה בַּיּוֺם הַהוּא וַיִּלָּחֵם בָּעַמִּים וַיַּהֲרֹג בָּהֶם הֶֽרֶג רָב׃ כו מִסְפַּר הַהֲרוּגִים אֲשֶׁר הָרַג בַּיּוֺם הַהוּא שְׁבֵע (מֵאוֺת וּשְׁנַֽיִם וְשִׁבְעִים) אֶֽלֶף אֲשֶׁר הָיוּ הוֺרְגִים אֵֽלֶּה לָאֵֽלֶּה׃ כז בְּשׁוּבוֺ בָּנָה עַמּוּד עַל־שְׁמוֺ וַיִּקְרָא־לוֺ מַכְבִּי מֵמִית הַחֲזָקִים׃

כח וַיְהִי כַּאֲשֶׁר שָׁמַע אַנְטְיוּכַס הַמֶּֽלֶךְ כִּי נֶהֳרַג נִיקָנוֺר מִשְׁנֵֽהוּ צַר לוֺ מְאֹד וַיִּשְׁלַח לְהָבִיא לוֺ בַּגְרִיס הָרָשָׁע הַמַּטְעֶה אֶת־עַמּוֺ׃ כט וַיַֽעַן אַנְטְיוּכַוס וַיֹּאֽמֶר לְבַגְרִיס הֲלֹא יָדַֽעְתָּ אִם־לֹא שָׁמַעְתָּ אֲשֶׁר־עָשׂוּ לִי בְּנֵי יִשְׂרָאֵל הָרְגוּ חֲיָלַי וַיָּבֹֽזּוּ מַחֲנוֺתַי וְשָׂרָי׃ ל עַתָּה עַל מָמוֺנֵיכֶם אַתֶּם בּוֺטְחִים אוֺ בֶתֵּיכֶם לָכֶם הֵם. בֹּֽאוּ וְנַעֲלֶה עֲלֵיהֶם וּנְבַטֵּל מֵהֶם הַבְּרִית אֲשֶׁר כָּרַת לָהֶם אֱלֹהֵיהֶם שַׁבָּת רֹאשׁ־חֹֽדֶשׁ וּמִילָה׃

לא אָז בַּגְרִיס הָרָשָׁע וְכָל־מַחֲנוֺתָיו בָּאוּ לִירוּשָׁלַֽיִם וַיַּהֲרֹג בָּהֶם הֶֽרֶג רַב לב וַיִּגְזֹר בָּהּ גְּזֵרָה גְמוּרָה עַל־שַׁבָּת רֹאשׁ־חֹֽדֶשׁ וּמִילָה׃ לג בִּהְיוֺת זֶה כַּאֲשֶׁר הָיָה דְּבַר הַמֶּֽלֶךְ נֶחְפָּז מָצְאוּ אִישׁ אֲשֶׁר־מָל בְּנוֺ וַיָּבִיאוּ הָאִישׁ וְאִשְׁתּוֺ וַיִּתְלוּ אוֺתָם כְּנֶֽגֶד הַיָּֽלֶד׃ לד וְגַם אִשָּׁה אֲשֶׁר יָלְדָה בֵן אַחֲרֵי־מוֺת בַּעְלָהּ וַתָּֽמָל אוֺתוֺ לִשְׁמוֺנָה יָמִים וַתַּֽעַל עַל־חוֺמַת יְרוּשָׁלַֽיִם וּבְנָהּ מָהוּל בְּיָדָהּ׃ לה וַתַּֽעַן וַתֹּאמַר לְךָ אוֺמְרִים בַּגְרִיס הָרָשָׁע אַתֶּם חוֺשְׁבִים לְבַטֵּל מֵאִתָּֽנוּ הַבְּרִית אֲשֶׁר כֹּרַת עִמָּֽנוּ בְּרִית אֲבוֺתֵינוּ לֹא־נְבַטֵּל מִמֶּנּוּ שַׁבָּת רֹאשׁ־חֹֽדֶשׁ וּמִילָה מִבְּנֵי בָנֵינוּ לֹא יוּסָר׃ וַתַּפֵּל בְּנָהּ לָאָֽרֶץ וַתִּיּפוֺל אַחֲרָיו וַיָּמֽוּתוּ שְׁנֵיהֶם כְּאֶחָד וְרַבִּים מִבְּנֵי יִשְׂרָאֵל אֲשֶׁר הָיוּ עוֺשִׂים כֵּן בַּיָּמִים הָהֵם וְלֹא שִׁנּוּ בְּרִית אֲבוֺתָם׃

לו בַּזְמַן הַהוּא אָמְרוּ בְנֵי־יִשְׂרָאֵל אֵֽלֶּה לָאֵֽלֶּה בֹּאוּ וְנֵלֵךְ וְנִשְׁבּוֺת בַּמְּעָרָה פֶּן נְחַלֵּל אֶת־יוֺם הַשַּׁבָּת וַיַּלְשִׁינוּ אוֺתָם לִפְנֵי בַגְרִיס׃ לז אָז בַּגְרִיס הָרָשָׁע שָׁלַח אֲנָשִׁים חֲלוּצִים וַיָּבֹאוּ וַיֵּשְׁבוּ עַל־פִּי הַמְּעָרָה וַיֹּאמְרוּ אֲלֵיהֶם יְהוּדִים צְאוּ אֵלֵינוּ אִכְלוּ מִלַּחְמֵנוּ וּשְׁתוּ מִיֵּינֵנוּ וּמַעֲשֵׂינוּ תִּהְיוּ עוֺשִׂים׃ לח וַיַּעֲנוּ בְּנֵי יִשְׂרָאֵל וַיֹּאמְרוּ אֵלֶּה לָאֵלֶּה זוֺכְרִים אֲנַחְנוּ אֲשֶׁר צִוָּֽנוּ יְיָ עַל־הַר סִינַי שֵׁשֶׁת יָמִים תַּעֲבֹד וְעָשִׂיתָ כָּל־מְלַאכְתֶּֽךָ וּבַיּוֺם הַשְּׁבִיעִי תִּשְׁבּוֺת עַתָּה טוֺב לָֽנוּ אֲשֶׁר נָמוּת בַּמְעָרָה מֵאֲשֶׁר נְחַלֵּל אֶת־יוֺם הַשַּׁבָּת׃ לט בִּהְיוֺת זֶה כַּאֲשֶׁר לֹא־יָצְאוּ אֲלֵיהֶם הַיְּהוּדִים וַיָבִיאוּ עֵצִים וַיִּשְׂרְפוּ עַל־פִּי הַמְּעָרָה וַיָּמוּתוּ כְאֶֽלֶף אִישׁ וְאִישָּׁה׃‏

מ אַחֲרֵי כֵן יָצְאוּ חֲמִשָׁה בְנֵי־מַתִּתְיָה יוֺחָנָן וְאַרְבָּעָה אֶחָיו וַיִּלָּחֲמוּ בָעַמִּים וַיַהַרְגוּ בַהֶם הֶֽרֶג רַב מא וַיְגָרְשׁוּם לְאִיֵּי הַיָּם כִּי בָטְחוּ בֵּאלֹהֵי הַשָּׁמָֽיִם׃‏

מב אָז בַּגְרִיס הָרָשָׁע נִכְנַס בִּסְפִינָה אַחַת וַיָּֽנָס אֶל־אַנְטְיוּכַס הַמֶֽלֶךְ וְעִמּוֺ אֲנָשִׁים פְּלִיטֵי חָרֶב׃ מג וַיַּעַן בַּגְרִיס וַיֺּאמֶר לְאַנְטְיוּכַס הַמֶּֽלֶךְ אַתָּה הַמֶּֽלֶךְ שַֽׂמְתָּ צִוּוּי לְבַטֵּל מִן־הַיְּהוּדִים שַׁבָּת רֹאשׁ־חֹֽדֶשׁ וּמִילָה מִרְמָה גְדוֺלָה וּמֶֽרֶד בְּתוֺכָהּ׃ אֲשֶׁר אִם־יֵלְכוּ כָל־הָעַמִּים וְהָאֻמּוֺת וְהַלְּשׁוֺנוֺת לֹא יוּכְלוּ לַחֲמִשָּׁה בְּנֵי מַתִּתְיָהוּ מֵאֲרָיוֺת הֵם חֲזָקִים וּמִנְּשָׁרִים הֵם קַלִּים וִּמִּדֻּבִּים הֵם מְמַהֲרִים׃ מד עַתָּה הַמֶּֽלֶךְ עֲצָתִי תִּיטַב עָלֶֽיךָ וְלֹא תִּלָּחֵם בָּאֲנָשִׁים מְעָט כִּי אִם־תִּלָּחֵם בָּהֶם וְתֵבוֺשׁ בְּעֵינֵי כָל־הַמְּלָכִים׃ מה לָכֵן כְּתוֺב וּשְׁלַח סְפָרִים בְּכָל־מְדִינוֺת מַלְכוּתֶֽךָ וְיָבֹֽאוּ שָׂרֵי הַחֲיָלוֺת וְלֹא־יִשָּׁאֵר מֵהֶם אֶחָד וְגַם פִּילִים מְלֻבָּשִׁים שִׁרְיוֺנִים יִהְיוּ עִמָּהֶם׃

מו וָיִּיטַב הַדָּבָר בְּעֵינֵי אַנְטְיוּכַס הָמֶּֽלֶךְ וַיִּשְׁלַח סְפָרִים לְכָל־מְדִינוֺת מַלְכוּתוֺ וַיָבֹֽאוּ שָׂרֵי כָל־הָעַמִּים וְהַמַּמְלָכוֺת וְגַם פִּילִים מְלֻבָּשִׁים שִׁרְיוֺנִים עִמָּהֶם בָּֽאוּ׃ מז שֵׁנִית קָם בַּגְרִיס הָרָשָׁע וָיָּבוֺא לִירוּשָׁלַיִם בָּקַע הַחוֺמָה וַיְנַתֵּק הַמָּבוֺא וַיְשַׁבֵּר בַּמִּקְדָּשׁ שְׁלֹש־עֶשְׂרֵה פְרָצוֺת וְגַם מִן־הָאֲבָנִים שִׁבֵּר עַד־אֲשֶׁר הַיוּ כֶּעָפָר. מח וַיַּחֲשׁוֺב בְּלִבּוֺ וַיֹּֽאמֶר הַפַּעַם הַזֹּאת לֹא יוּכְלוּ לִי כִּי רַב חֵילִי וְעֹז יָדִי. וֵאלֹהֵי הַשָּׁמַֽיִם לֹא חָשַׁב כֵּן׃‏

מט וְכִשְׁמֽוֺעַ חֲמִשָּׁה בְנֵי מַתִּתְיָה קָֽמוּ וַיָּבֹֽאוּ לְמִצְפֵּה גִלְעָד אֲשֶׁר הָיָה־שָׁם פְּלֵיטָה לְבֵית יִשְׂרָאֵל בִּימֵי שְׁמוּאֵל הַנָּבִיא׃נ צוֺם גָּזָרוּ וַיֵּשְׁבוּ עַל־הָאֵֽפֶר לְבַקֵּשׁ רַחֲמִים מִלִּפְנֵי אֱלֹהֵי הַשָׁמָיִם׃

נא אָז נָפַל בְּלִבָּם עֵצָה טוֺבָה יְהוּדָה הַבְּכוֺר שִׁמְעוֺן הַשֵּׁנִי הַשְּׁלִישִׁי יוֺחָנָן הָרְבִיעִי יוֺנָתָן הַחֲמִישִׁי אֶלְעָזָר׃

נב וַיְבָֽרֶךְ אוֺתָם אֲבִיהֶם וְכֵן אָמָר יְהוּדָה בְּנִי אֲדַמֶּה אוֺתְךָ לִיהוּדָה בֶּן־יַעֲקֺב אֲשֶׁר־הָיָה נִמְשָׁל לְאַרְיֵה׃ נג שִׁמְעוֺן בְּנִי אֲדַמֶּה אוֺתְךָ לְשִׁמְעוֺן בֶּן־יַעֲקֹּב אֲשֶׁר הָרַג יוֺשְבֵי שְׁכֶם׃ נד יוֺחָנָן בְּנִי אֲדַמֶּה אוֺתְךָ לְאַבְנֵר בֶּן־נֵר שַׂר צְבָא יִשְׂרַאֵל. נה יוֺנָתָן בְּנִי אֲדַמֶּה אוֺתְךָ לְיוֺנָתָן בֶּן־שָׁאוּל אֲשֶׁר הָרַג עַם פְּלִשְׁתִּים: נו אֶלְעָזָר בְּנִי אַדַמֶּה אוֺתְךָ לִפִינְחָס בֶּן־אֶלְעָזָר אֲשֶׁר קִנֵּא לֵאלֹהָיו וְהִצִּיל אֶת־בְּנֵי יִשְׂרָאֵל׃

נז עַל־זֶה יָצְאוּ חֲמִשָּׁה בְנֵי־מַתִּתְיָה בַּיּוֺם הַזֶּה וַיִּלָּחֲמוּ בָּעַמִּים וַיַּהַרְגוּ בָהֶם הֶרֶג רָב וַיֵּהָרֵג מֵהֶם יְהוּדָה׃נח בְּאוֺתָהּ שָׁעָה כַּאֲשֶׁר רָאוּ בְּנֵי מַתִּתְיָה כִּי נֶהֱרַג יְהוּדָה שָֽׁבוּ וַיָּבֹֽאוּ אֵל־אֲבִיהֶם׃ נט וַיֹּאמֶר לָהֶם לָֽמָּה שַׁבְתֶּם וַיַּעֲנוּ וַיֹּֽאמְרוּ עַל־אֲשֶׁר נֶֽהָרַג אָחִֽינוּ אֲשֶׁר־הָיָה חָשׁוּב כְּכֻלָֽנוּ׃ ס וַיַּֽעַן מַתִּתְיָה אֲבִיהֶם וַיֹּֽאמֶר אֲלֵיהֶם אֲנִי אֵצֵא עִמָּכֶם וְאֶלָּחֵם בָּעַמִּים פֶּן־יֹאבְדוּ בֵּית יִשְׂרָאֵל וְאַתֶּם נִבְהַלְתֶּם עַל־אֲחִיכֶם׃ סא וַיֵּצֵא מַתִּתְיָה בַּיּוֺם הַהוּא עִם־בָּנָיו וַיִּלָּחֲמוּ בָּעָמִּים׃סב וֵאלֹהֵי הַשָׁמַֽיִם נָתַן כָּל־גִּיבּוֺרֵי הָעַמִּים בְּיָדָם וַיַּהַרְגוּ בָהֶם הֶֽרֶג רַב כָּל־אֲחֽוּזֵי חֶֽרֶב וְכָל־מֽוֺשְׁכֵי קֶֽשֶׁת שָׂרֵי הַחַֽיִל וְהַסְגָנִים לֹא־נוֺתַר בָּהֶם שָׂרִיד וַיָּנֽוּסוּ שְׁאָר הָעַמִּים לִמְדִינוֺת הַיָּם׃

סג וְאֶלְעָזָר הָיָה מִתְעַשֶׂק לְהָמִית הַפִּילִים וַיִּטְבַּע בְּפֶֽרֶשׁ הַפִּילִים: סד וְכַאֲשֶׁר שָֽׁבוּ בִּקְשֽוּהוּ בֵּין הַחַיִּים וּבֵין הַמֵּתִים וְלֹא מְצָאֽוּהוּ וְאַחַר כֵּן מְצָאֽוּהוּ אֲשֶׁר טֻבַּע בְּפֶֽרֶשׁ הַפִּילִים׃סה וַיִּשְׂמְחוּ בְּנֵי יִשְׂרָאֵל כִּי־נִתְּנוּ בִידֵהֶם שׂוֺנְאֵיהֶם מֵהֶם שָׂרְפוּ בָאֵשׁ וּמֵהֶם דָּקְרוּ בַחֶֽרֶב וּמֵהֶם תָּלוּ עַל־הָעֵץ׃

סו וּבַגְרִיס הָרָשָׁע הַמַּטְעֶה אֶת־עַמּוֺ שָׂרְפוּ אוֺתוֺ בֵּית יִשְׂרָאֵל בָּאֵשׁ׃סז וְאָז אַנְטְיוּכַס הַמֶּֽלֶךְ כַּאֲשֶׁר שָׁמַע אֲשֶׁר נֶהֶרְגוּ בַּגְרִיס הָרָשָׁע וְכָל־שַׂרֵי הַחַֽיִל אֲשֶׁר עִמּוֺ נִכְנַס בִּסְפִינָה וַיָּֽנָס לִמְדִינוֺת הַיָּם וַיְהִי כָּל־מָקוֺם אֲשֶׁר הָיָה בָא שָֽׁמָּה מוֺרְדִים בּוֺ וְקוֺרְאִים אוֺתוֺ הַבּוֺרֵֽחַ׃

סח אַחֲרֵי כֵן בָּֽאוּ בְנֵי חַשְׁמוֺנַי לְבֵית הַמִּקְדָּשׁ וַיִּבְנוּ הַשְּׁעָרִים הַנִּשְׁבָּרִים וַיִּסְגְּרוּ הַפְּרָצוֺת וַיְטַהֲרוּ אֶת־הָעֲזָרָה מִן הַהֲרוּגִים וּמִן הַטֻּמְאוֺת׃סט וַיְבַקְשׁוּ שֶֽׁמֶן זַיִת זָךְ לְהַדְלִיק הַמְּנוֺרָה וְלֺא מָצְאוּ כִּי־אִם צְלוֺחִית אַחַת אֲשֶׁר הַיְתָה חֲתוּמָה בְּטַבַּֽעַת הַכֹּהֵן הַגָּדוֺל וַיֵּדְעוּ כִּי הָיְתָה טָהוֺר וְהָיָה בָהּ כְּשִׁיעוּר הַדְלָקַת יוֺם אֶחָד׃ע וֵאלֹהֵי הַשָּׁמַֽיִם אֲשֶׁר שִׁכֵּן שְׁמוֺ שָׂם נָתַן בְּרָכָה וְהִדְלִֽיקוּ מִמֶּֽנָּה שְׁמוֺנָה יָמִים׃ עא עַל־כֵּן קִיְּמוּ בְּנֵי חַשְׁמוֺנַי קִיּוּם וְחִזְּקוּ אִסָּר וּבְנֵי יִשְׂרָאֵל עִמָּהֶם כְּאֶחָד: עב לַעֲשׂוֺת שְׁמוֺנָה יָמִים הָאֵֽלֶּה יְמֵי מִשְׁתֶּה וְשִׂמְחָה כִּימֵי מוֺעֲדִים הַכְּתוּבִים בַּתּוֺרָה וּלְהַדְלִיק בָּהֶם נֵרוֺת לְהוֺדִֽיעַ אֲשֶׁר עָשָׂה לָהֶם אֱלֹהֵי הַשָּׁמַֽיִם נִצּוּחִים׃ עג וּבָהֶם אֵין לִסְפּוֺד וְלֹא לִגְזוֺר צוֺם וְתַעֲנִית זוּלָתִי אֲשֶׁר מְקֻבָּל עָלָיו מִלִּפְנֵי זֶה וְיִתְפַּלֵל לִפְנֵי אֶלֹהָיו׃‏ עד (אַךְ חַשְׁמוֺנַאי וּבָנָיו וְאֲחֵיהֶם לֹא־גָזְרוּ בָהֶם לְבַטֵּל עֲבוֺדַת מְלָאכָה.)

עה (וּמִן־הָעֵת הַהִיא לֺא־הָיָה שֵׁם לְמַלְכוּת יָוָן׃ עו וַיְקַבְּלוּ הַמַּלְכוּת בְּנֵי חַשְׁמוֺנַאי וּבְנֵי בְנֵיהֶם מֵהָעֵת הַזֹּאת עַד־חָרְבַּן בֵּית הָאֶלֹהִים מָאתַיִם וְשֵׁשׁ שָׁנִים׃) עז (עַל־כֵּן בְּנֵי יִשְׂרָאֵל מֵהַיּוֺם הַהוּא בְּכָל־גָּלוּתָם שׁוֺמְרִים הַיָּמִים הָאֵֽלֶה וְקוֺרְאִים לָהֶם יְמֵי מִשְׁתֶּה וְשִׂמְחָה מֵחֲמִשָׁה וְעֶשְׂרִים לַחֹֽדֶשׁ כִּסְלֵו שְׁמוֺנָה יָמִים׃ עח מִן־הָעֵת הַהִיא וְעַד־הָעוֺלָם לֺא יָסוּרוּ מֵהֶם אֲשֶׁר הָיוּ בְּבֵית מִקְדָּשָׁם הַכֹּהֲנִים וְהַלְוִיִּם וְחַכְמֵיהֶם אֲשֶׁר קִיְּמוּ עֲלֵיהֶם וְעַל־בְּנֵי בְנֵיהֶם עַד־עוֺלָם׃‏)

——–

עט (האל אשר עשה עמהם נס ופלא, הוא יעשה לנו נסים ונפלאות, ויקוים בנו מקרא שכתוב “כימי צאתך מארץ מצרים אראנו נפלאות”.‏)

 

 

Bibliografía:

 

  • Abrahams, I., (1899) An Aramaic Text of the Scroll of Antiochus. The Jewish Quarterly Review The Jewish Quarterly Review Vol. 11, No. 2, pág. 291-299 [ingles]
  • Gaster, Moses (1893). “The Scroll of the Hasmonaeans”, en Transactions of the Ninth International Congress of Orientalists , 2: 3–32. Reprinted in M. Gaster, Studies and Texts , 1 (1925–28), pág. 165–183; 3 (1925–28), pág. 291–299. [ingles]
  • Golinkin, David (2011). “Hanukkah Exotica”, en Conservative Judaism 53/2, pag- 41-50. [ingles]
  • Filipowski, Hirsch (1851), Sefer Mivjar ha-Peninim u-Megillat Antiojus , pág. 73–100. [hebreo]
  • Fried, Natan
    • (1966). “Discourses Concerning the Scroll of Antiochus”, Aresheth, An Annual of Hebrew Booklore 4: 166–174. [hebreo]
    • (1969). “A New Hebrew Version of the Scroll of Antiochus”, Sinai   64: 97–140. [hebreo]
    • (1995). “Chapter 6: On the Custom of Reading the Scroll of Antiochus on Hannukah”, in Minhage Yisrael , ed. Daniel Shperberg, Jerusalem: Mosad ha-Rav Kook, 5: 102–120. [hebreo]
  • Kaddari, Menahem Zvi
    • (1959). “In Which Type of Aramaic Was the Scroll of Antiochus Written?”, Leshonenu 23: 129–145. [hebreo]
    • (1964). “The Aramaic Meghillat Antiochus”, Bar-Ilan Annual of Bar-Ilan University, Studies in Judaica and the Humanities 2 , Samuel Bialoblocki Memorial Volume , Ramat Gan, pág. 178–214. [hebreo]
  • Kasher, Aryeh (1980). “The Historical Background to the Composition of Antiochus’ Scroll”, en The Seleucid Period in Eretz Israel; Studies on the Persecutions of Antiochus Epiphanes and the Hasmonean Revolt , ed. Bezalel Bar-Kochva, Tel Aviv, pppág 85–107. [ingles]
  • Michael and Fred Skolnik, eds. (2007). “Scroll of Antiochus.”   Encyclopedia Judaica . 2nd ed. Vol. 18. Detroit: Macmillan Reference, pág. 213–215. [ingles]
  • Yaari, Abraham (1962). “Has the Heroism of the Ḥasmoneans Been Borgotten?”   Mahanaym 63: 138–151. [hebreo]

[1] I Macabeos (4:36-59), II Macabeos (10:1-10), Antigüedades de los Judíos (12.7.323-326). Según los académicos la fuente más fidedigna y cercana a los hechos es I Macabeos (de mediados del siglo II a.e.c), seguido por II Macabeos (fines del siglo II a.e.c) y luego los escritos de Flavio Josefo (mediados del siglo I d.e.c).

[2] En algunas versiones este texto es conocido también como Meguilat Iavan (Griego) o Meguilat Janucá. El nombre de este escrito como “Meguilat Antiojus”, como hoy en día es más conocido, data recién del siglo XIII d.e.c (Rabi Ishaiahu de Triani), sin embargo fuentes anteriores como Saadia Gaon (s. X) y Rabi Nisim ben Yaakov de Kairouan (s. XI) lo conocen como “Meguilat Bnei Jashmonai”. Por esta razón, entendiendo que este era su titulo original, y porque este titulo es más meritorio para la obra por su contenido general y por el espíritu de la misma es que elegimos este titulo para esta versión en español.

[3] En el libro Halajot Gedolot, quien cita por primera vez este texto, sitúa su origen en los tiempos de las escuelas de Hilel y Shamai (I d.e.c), Saadia Gaon en su Sefer HaGalui sostiene que la misma fue incluso escrita por los hijos de Matitiahu, el macabeo (II. a.e.c). Los académicos modernos desde mediados del siglo XIX se debaten entre su origen antiguo o más tardío del texto. Hoy en día la gran mayoría de los académicos, por razónes filológicas, históricas y textuales sitúan el texto en la época amoraitica (s. III a VI d.e.c) o incluso en la época geónica (s. VI a X d.e.c). A título personal me inclino más por la más tardía de las teorías sobre la composición de este texto. Ver. Kasher Aryeh, The Historical Background of “Megillath Antiochus”, Proceedings of the American Academy for Jewish Research, Vol. 48 (1981), pp. 207-230.

[4] El texto, tal como llegó a nosotros, posee claras referencias a versículos que aparecen en Macabeos I y II (ej: las mujeres que se suicidaban con sus hijos en brazos, la entrada en la cueva para observar Shabbat, etc.), a ideas populares sobre la persecución de Antíoco Epifanes (las prohibiciones sobre la observancia de ciertos pilares de la fe judía, los sacrificios de cerdos en el altar, etc.), alusiones a personajes bíblicos (Yojanan como el juez Ehud, Bagris como el malvado Haman, relatos similares al libro de Ester, etc.), tradiciones rabínicas (encendido de las luminarias, relato sobre el aceite, prohibición de ayunos, etc.).

[5] El rabino David Golinkin en una responsa sobre una lectura apropiada para Janucá sugiere sin embargo que las comunidades lean I Macabeos 1-4 siendo esta una versión más fidedigna e historica de los sucesos que llevaron a la revuelta Macabea y a la posterior instauración de la festividad de Janucá (Responsa in a Moment Vol. 5. Núm 1). En mi opinion personal creo que es meritorio resurgir esta antigua tradición y leer durante Janucá un texto rabínico antiguo (más allá de sus imprecisiones historicos) por sobre un texto apócrifo que no ingreso en el Tanaj.

[6] Agradezco mucho a Natan Waingortin por sus aportes, críticas, revisiones y comentarios que me han ayudado a mejorar la presente.

[7] Antíoco IV Epífanes (“dios manifestado”), ​215 a. C. – 163 a. C., fue rey de Siria y el territorio de la tierra de Israel de la dinastía Seléucida desde c. 175 a. C.164 a. C..

[8] El río Eufrates sobre el cual el imperio Seleucida extendía su soberanía desde la India hasta Irán.

[9] Comparar esta introducción de Antíoco con I Macabeos 1:1-9 que hace una descripción similar sobre Alejandro Magno. Esta introducción guarda también importantes similitudes con la apertura del libro de Ester 1:1-4

[10] Ciudad ituada en el margen oriental del río Orontes, fundada a finales del siglo IV a. C. por Seleuco I “Nicátor” como capital de su imperio en Siria. Esta ciudad fue expandida por sucesivos monarcas helenos siendo la cuarta y última gran expansión promovida por Antíoco IV “Epifanes”, de aquí surge la apócrifa adjudicación del nombre de este ciudad de aquel gobernante en cuestión.

[11] La historicidad de este personaje es incierta ya que su nombre solo aparece en la presente obra. Su nombre es quizás una deformación de Bajides (ver. I Macabeos 7:8) quien era el general del Rey Dimitrio, sin embargo Flavio Josefo lo describe como el general en los tiempos de Antíoco (Guerra de los judíos 1:2:3) y tanto en Macabeos I y II junto a Nicanor es el principal general heleno que comanda los ataques a Judea y Jerusalén.

[12] Este dato es históricamente incorrecto ya que el reinado total de Antíoco IV fue de 11 años. El dato de los 213 años desde la reconstrucción del Templo también es incorrecto ya que el mismo fue concluido aproximadamente en el año 516 a.e.c, sin embargo según la cronología rabínica (Seder Olam Rabá) el Templo fue terminado en el año 350 a.e.c, siendo 213 años después, el año 137 a.e.c fecha también incorrecta pero mucho más aproximada a los tiempos de la conquista de Jerusalén en el año 168 a.e.c.

[13] Esta fraseología, ausente en las tradiciones literarias más autenticas del relato de Janucá, seguramente se inspiró en la historia bíblica de Ester en las palabras de Haman cuando busca acusar al pueblo judío frente al rey diciendo: “Hay un pueblo esparcido y distribuido entre los pueblos en todas las provincias de tu reino, y sus leyes son diferentes de las de todo pueblo, y no guardan las leyes del rey, y al rey nada le beneficia el dejarlos vivir.” (3:8)

[14] Según I Macabeos 1:15 son los propios judíos helenizados quienes se “operan” para ocultar su circuncisión. En esta reedición rabínica de la historia es el rey pagano quien prohíbe la circuncisión en contraste con la tendencia judía asimilacionista del libro de I Macabeos. Es importante marcar aquí que esta re-edición rabínica de la historia de Januca no contiene ninguna referencia a los judíos helenistas ni al proceso de asimilación cultural de los propios judíos, ni los conflictos y debates al interior del pueblo judío. Aquí es un rey malvado, y sus secuaces, quienes intentan por todos los medios terminar con los judíos y con su judaísmo.

[15] Los Shabbatot son los sábados, el día de descanso. Los novilunios hace referencia a Rosh Jodesh, la semi-festividad que marca el comienzo de cada mes y en consecuencia la determinación del calendario con sus festividades y días sagrados. La circuncisión es el pacto de la Milá una de las más antiguas costumbres israelitas y marcas identitarias del pueblo judío. En la tradición rabínica estos son los tres grandes decretos en contra de la observancia de la Torá supuestamente promulgados por Antíoco IV (Otzar HaMidrashim, Janucá p. 189). En I Macabeos 1:41-50 se mencionan sin embargo varios otros decretos y edictos del rey Antíoco IV contras las leyes y costumbres de la religión judía entre las que se encuentran la prohibición de celebrar el Shabbat, los sacrificios diarios, la circuncisión y las festividades.

[16] Nicanor el hijo de Patoclus aparece mencionado también en el libro de los II Macabeos (9:9) como uno de los amigos del rey. Nicanor fue comandado por Lisias, general de Antíoco IV,  “a invadir Judea y arrasarla, según la orden del rey” (I Macabeos 3:39) luego de la derrota que había sufrido a manos de Yehuda, el Macabeo. En la tradición rabínica Nicanor era uno de los generales griegos que deseaba la destrucción de Jerusalén (b. Taanit 18b).

[17] ver. Flavio Josefo, Guerra de los Judíos, I:1:34. En el Talmud (b.Menajot 64b) se presenta también una conexión exegética rabínica entre los cerdos en el altar y la sabiduría griega. En I y II Macabeos se habla sobre que se obligaba a los judíos a ingerir a la fuerza alimentos prohibidos, siendo el cerdo el animal impuro por antonomasia, pero no se dice que se hicieran sacrificios de este animal bíblicamente impuro en el altar.

[18] Matitiahu hijo de Yojanan (de ahí seguramente también el nombre de su hijo) pertenecía a una familia sacerdotal de la zona de Modín y según el I Macabeos fue él el líder de la revuelta contra las autoridades seleucidas en una primera instancia hasta que murió y luego los secundó su hijo Yehudá (I Macabeos 3:1). Sin embargo es un error histórico presentarlo a él o luego a su hijo como Sumo Sacerdote ya que ellos no lo fueron. Seguramente el autor de esta obra, como en otras obras rabínicas medievales, por desconocimiento histórico y por poseer el mismo nombre, le adjudico a Matitiahu el título que luego portará uno de sus descendientes, Yojanan Hyrkanus, quien lidero la dinastía de los Jashmoneos del año 134 a.e.c hasta el año 104 a.e.c. En la literatura rabínica este personaje es sí conocido como Yojanan Cohen Gadol (Sumo Sacerdote).

[19] Llama la atención de que uno de los heroes centrales de esta Meguilá sea Yojanan ya que en los libros de los Macabeos (I y II) los grandes líderes de la revuelta y victoria militar de los macabeos son en primer termino Matitiahu, seguido luego por su primogénito Yehudá, luego por Yonatan y finalmente por Shimon.

[20] Este relato guarda varias similitudes con la historia de uno de los primeros Jueces, Ehud ben Gerá, y es posible que el autor de Meguilat Antiojus se haya inspirado de aquella historia (ver Jueces 3:12-30).

[21] Lit. incircunciso. Termino clásico en la literatura bíblica y rabínica para hacer referencia al no judío, a quien no era parte del pacto de Abraham y de Israel.

[22] Deidad de origen filisteo (ver. I Samuel 5: 1-7). Este es un ejemplo más de los importantes anacronismos y errores históricos que contiene este relato.

[23] Según I Macabeos (7:43) y II Macabeos (15:25) Nicanor fue asesinado por el ejercito de Yehudá, o por Yehudá mismo, y no en manos de Yojanan.

[24] El término Macabeo (Macabi en hebreo) como se conoce también a la dinastía de los Jashmoneos tiene un origen incierto. Aquí presento algunas versiones de su significado: (1) Acrostico de “Mi Camoja Baelim Adonai”, (2) Acrostico de “Matitiahu Cohen ben Iojanan”, (3) Palabra de origen griego que significa héroe o bien “varón de guerra”, (4) Término de origen hebreo relacionado con la palabra Makebet, martillo, elemento supuestamente utilizado como arma.

[25] El modelo para la construcción literaria de Bagris, el virrey de Antioco IV según este relato, esta basado en el personaje de Haman, el virrey del rey Ajashverosh, del relato de Ester. Hay muchos paralelismos lingüísticos y de contenido entre ambos personajes. El agregado descriptivo de “el malvado” que acompaña a lo largo del texto al nombre de Bagris casi todas las veces que es mencionado es claramente un préstamo de la usanza rabínica de nombrar a Haman como “Haman HaRashá (el malvado)” (ver. b.Meguila 10b, j.Meguilá 25a, etc.)

[26] Ver. I Macabeos 1:60-61 y en II Macabeos 6:10

[27] En la literatura apócrifa y en la literatura rabínica clásica aparecen varios relatos de martirologios donde judíos, hombres y mujeres, devotos se quitan la vida y terminan con la vida de sus hijos, para evitar que estos tengan que transgredir los preceptos religiosos. Ver por ejemplo la famosa historia de la madre y sus siete hijos en las diversas versiones: II Macabeos 8, b. Guitin 57b, etc.

[28] Ver. II Macabeos 6:11

[29] Ex. 23:12, 34:21.

[30] Según la Mishná (Midot 2:3) estas trece perforaciones fueron hechas en el Soreg, una especie de reja de baja altura en el interior de las murallas del Templo.

[31] Ver I Samuel 14 y I Macabeos 3:46.

[32] Una bendición similar aparece en I Macabeos 2:49-61 pero en la cronología de aquel documento esta se la da como era la usanza en tiempos bíblicos cuando el patriarca de la familia, en este caso Matitiahu, esta a punto de fallecer y el mensaje general es que tengan la fe y la confianza en Dios que tuvieron sus antepasados.

[33] Gén. 49:9

[34] Gén. 34:25

[35] Uno de los generales más renombrados del rey David

[36] I Samuel 14

[37] Números 25:7-8

[38] Según I Macabeos 9:18 Yehudá muere a manos del ejercito de Báquides y esto genera una gran conmoción entre el pueblo de Israel y su familia por haber perdido al héroe militar que recuperó la autonomía religiosa y política de Judea.

[39] Según I Macabeos 6:43-46 Eleazar fue pisado por un elefante que él mismo había logrado matar.

[40] II Macabeos (9:5) contiene otra tradición en la cual el rey Antíoco es muerto a causa de una enfermedad del vientre que Dios le envía.

[41] Tradición rabínica tardía ausente en los relatos de Janucá de la época del segundo Templo y de las primeras generaciones de los rabinos (ver. b. Shabbat 21a)

[42] La tradición rabínica tardía, de origen babilónica, que comanda como parte de la celebración de Januca encender luminarias durante los ocho días festivos. Ver. b. Shabbat 23a

[43] La noción rabínica conocida presente en las festividades de Pesaj, Purim y Janucá de “publicitar el milagro” (Pirsumei Nisa). Ver. b Shabbat 23b, Rosh Hashaná 18b.

[44] Janucá es uno de los días mencionados en la Meguilat Taanit (rollo de los ayunos) en los cuales por ser un día festivo esta prohibido realizar discursos fúnebres y realizar ayunos ya que estos actos van en contra del espíritu de regocijo y alegría de aquel día.

[45] Es decir, que estos días las Melajot (trabajos y labores) usualmente prohibidos en el Shabbat y en las festividades bíblicas no aplican a la festividad de Janucá. Es decir Janucá en la ley rabínica tiene el mismo status que Purim, días festivos pero sin las restricciones de las tareas prohibidas.

[46] La dinastía Jashmonea no reinó hasta el año 70 d.e.c sino que comezó poco a poco a desintegrarse desde la conquista de Roma en el año 63 a.e.c convirtiéndose en una dinastía vasalla para finalmente ser disuelta en el año 37 a.e.c con la subida al trono de Herodes. El motivo por el cual Meguilat Antiojus precisa que la dinastía se sostuvo durante otros 206 años es para llegar al número 420 que según las fuentes rabínicas clásicas es el tiempo que el segundo Templo de Jerusalén se mantuvo en pie. Esta cuenta esta basada en una famosa cronológica del Templo de Jerusalén en b. Avodá Zará 8b-9a (Ver también comentario al versículo 9).

[47] El 25 del noveno mes, el mes de Kislev, fue elegido como fecha para la reinaguración de los sacrificios ya que ese mismo día de cada mes los paganos solían profanar el Templo con sacrificios prohíbidos o bien según otra tradición aquel día había comenzado la profanación del Templo (I Macabeos 4:52-59). Según II Macabeos el 25 de Kislev debía ser una ocasión de regocijo “en honor del fuego que apareció cuando Nehemías” (1:18) y la misma debía ser celebrada a la usanza de la festividad de Sucot (10:1-10).

Escribir un comentario