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Ikar Shirá BaPe – La centralidad del canto

por noviembre 16, 2016 Sin comentarios

Ikar Shirá BaPe – La centralidad del canto

El lugar de los instrumentos musicales en los Servicios de Shabbat

Me crie en Buenos Aires donde en las sinagogas liberales no faltan los órganos, las guitarras y los tambores. Así crecí. Con hermosos servicios religiosos, desde Kabalat Shabbat hasta Rosh Hashaná, donde la música y los instrumentos musicales ocupaban un lugar central. Durante años no conocí otra forma de rezar. Luego pase diversas temporadas en Israel y en Estados Unidos en donde (re)descubrí como las festividades y los shabbatot podían ser vivenciados sin el ritmo de los tambores, los tiempos del piano y los solos de la guitarra.

No es mi intención en estás pocas líneas plantear si halájicamente está permitido o no tocar instrumentos en Shabbat y en las festividades; y de estar permitido que instrumentos se podrían y cuáles no. Ya existe variada (y buena) literatura al respecto.[1] Están aquellos que permiten y aquellos que prohíben. Mi intención es compartir con ustedes un antiguo debate talmúdico que puede ayudarnos a pensar el lugar de los instrumentos musicales en nuestra vida religiosa.

 En el Talmud (Sucá 50b y ss.) rabí Iosi plantea que la centralidad de la música se encuentra en los instrumentos musicales (Ikar Shirá Bajeli) mientras que la mayoría de los sabios plantean que la centralidad de la música se encuentra en el canto (Ikar Shirá BaPe).[2] El contexto de está discusión son los sacrificios que en el antiguo Templo de Jerusalén eran acompañados por los levitas tocando instrumentos y cantando diversos Salmos. En primer lugar vale la pena remarcar está antigua tradición donde el culto es acompañado por la música. Al parecer existe una relación intrínseca e histórica entre el culto religioso y la música. En segundo lugar vemos como el debate que hoy en pleno siglo XXI se plantea entre “instrumentos musicales” y “el canto colectivo” ya se encuentra prefigurado en el mar de los debates talmúdicos.

Hoy en día el debate se da entre quienes sostienen que los instrumentos musicales embellecen los servicios religiosos y entre quienes sostienen que los obstaculizan. En lo personal me encuentro más en el segundo de estos campamentos. En el Talmud se presentan también argumentos a favor de que lo más importante son los instrumentos y otros que sostienen que lo más importante es el canto. Finalmente en la halajá medieval queda codificado que la voz es lo más importante y que los instrumentos son solo un acompañamiento (Mishné Torá, Hiljot Kli Mikdash 3:3).[3]

Desde finales del siglo XVIII y especialmente desde mediados del siglo XIX hemos visto la entrada en las sinagogas de diversos instrumentos musicales. Aunque le sorprenda a más de uno no fueron únicamente los reformistas quienes introdujeron el órgano en la sinagoga, imitando a las principales catedrales europeas, muchas sinagogas tradicionales de la época también contaban con orquestas en Shabbat. En ambos casos las orquestas estaban compuestas por músicos no judíos. Con el paso del tiempo las sinagogas ortodoxas abandonaron aquella costumbre de la época pero las sinagogas reformistas siguieron en aquel camino. El movimiento conservador[4] en los años 50 y 60 del siglo XX, en ciertas sinagogas, también adoptó esta costumbre. Primero fue el piano, luego algunos instrumentos de viento, en los años 70 y 80 se sumaron las guitarras como acompañamiento y también en cierto momento los tambores.[5] Lo que comenzó como una forma de embellecer y organizar la plegaria colectiva se transformó con el tiempo en un “recital religioso”. Y creo que allí radica el problema real, cuando los instrumentos dejan de ser un acompañamiento para convertirse en los protagonistas del culto.

 Ikar Shirá baPe. El elemento central de la música es el canto vocal. Muchas veces los caminos que teóricamente nos deberían ayudar a conectarnos con Dios obstaculizan nuestro andar. ¡Cuanto más real es la plegaria que desafina pero que sale de cada una de las voces de quienes rezan que una ejecución perfecta en el piano de “Hashkiveinu”! ¿Cuantas veces les pasó de querer comenzar a recitar un Salmo de Kabalat Shabbat pero se tuvieron que detener para esperar que el piano o que la guitarra hagan su entrada? Los instrumentos musicales anulan la espontaneidad de la oración y de la plegaria colectiva. ¿Cuantas veces el sonido del piano en sus sinagogas tapó las voces de quienes estaban rezando? ¿Cuántas veces no recitaste o cantaste algún salmo en Shabbat porque “no llegabas al tono” del piano?

 En los últimos años muchas sinagogas conservadoras en los Estados Unidos han intentado (con éxito, cabe mencionar) atraer a centenares y miliares de jóvenes a los servicios religiosos sumando diversos instrumentos, renombrados cantantes y hasta bandas enteras a los servicios de Shabbat y los Iamim Noraim.[6] Este es un camino pero en lo personal no creo que sea el camino que a largo plazo genere judíos comprometidos con la plegaria y la vivencia de Shabbat. En lo personal me inclino más por otro tipo de Shabbatot. Algo así como un Shabbat Unplaggued. Un Shabbat desconectado de lo artificial y de lo material. Un Shabbat que nos permita semanalmente redescubrir y escuchar nuestros propios pensamientos, nuestros propios corazones y nuestras propias voces.

 Una de las categorías centrales de las leyes de Shabbat es denominada “Muktze” (lo apartado). Cuando el sol comienza a descender los viernes por la tarde separamos y apartamos diversos elementos y utensilios que no forman parte del universo que buscamos crear y recrear cada Shabbat. Dejamos de lado los celulares y las computadoras para poder establecer comunicaciones cara a cara. Dejamos de lado las billeteras para comprender que no todo en la vida puede ser comprado. Dejamos de lado los martillos, las biromes, los encendedores y otros elementos para por 25 horas no transformar el mundo exterior sino transformar nuestra realidad interior. Los instrumentos musicales y los micrófonos[7], según ciertos legisladores, entran en la categoría de Muktze. Ambas son creaciones humanas que debemos dejar de lado durante Shabbat y las festividades para reconectarnos con el don divino de nuestras voces. Durante Shabbat aspiramos a crear una relación natural y simple con Dios sin elementos artificiales (y por sobre todo sin artificialidad).

 El sabio Bahya ben Asher (España, Siglo XIII) nos enseña que en hebreo plegaria (Tefila)[8] tiene el mismo valor numérico que canción (Shirá). Ambas suman 515. Shabbat es simpleza, desconexión, naturalidad. Es la posibilidad semanal de alejarnos de lo artificial y redescubrir, entre otras cosas, los sonidos de nuestras voces, sin los agudos o los graves de los instrumentos musicales. La plegaria, como el canto en la ducha, debe tener una cuota de espontaneidad. Lo único que requerimos son nuestros corazones y nuestras cuerdas vocales. Nada más.

 Debemos redescubrir la centralidad de nuestras voces, por sobre los instrumentos, en los momentos de rezo y plegaria comunitaria. Son nuestras voces las que abren los portones celestiales y no las notas del piano o la guitarra. Para Dios es más valioso un coro desafinado que la ejecución más perfecta de un pianista. En mi humilde opinión debemos sacar los instrumentos musicales de las sinagogas (por motivos halájicos pero especialmente por motivos espirituales) pero de mantenerlos debemos bajar su volumen y su participación para que pasen a ser un simple acompañamiento a nuestras voces. Recuerden las palabras del Talmud: Ikar Shirá BaPe, el elemento central de la música es el canto vocal.

¿Qué opinan? Sumen su voz al debate para pensar juntos sobre que lugar (o no lugar) deberían ocupar los instrumentos en nuestros servicios religiosos.

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[1] Recomiendo ampliamente la lectura de MUSICAL INSTRUMENTS ON SHABBAT AND YOM TOV del rabino Ethan Tucker: https://www.mechonhadar.org/torah-resource/musical-instruments-shabbat-and-yom-tov

[2] מחלוקת בשיר של קרבן דר’ יוסי סבר עיקר שירה בכלי ועבודה היא ודוחה את השבת ורבנן סברי עיקר שירה בפה ולאו עבודה היא ואינה דוחה את השבת

[3]ואין אומרין שירה אלא בפה בלא כלי שעיקר השירה שהיא עבודתה בפה ואחרים היו עומדים שם מנגנין בכלי שיר

[4] Véanse las dos responsas y procedimientos de la CJLS sobre el tema emitidos en 1958 (en relación al órgano) y en 1970 (en relación a otros instrumentos musicales)

[5] A quien le interese vean la interesante encuesta sobre el uso de instrumentos músicales en Shabbat en las sinagogas conservadoras de los Estados Unidos.: http://www.cantors.org/wp-content/uploads/2016/02/uscj_instrumentusesurveyresults_20130219.pdf

[6] Los invito a leer el siguiente artículo que detalla este fenómeno: Conservative shuls turning to musical instruments to boost Shabbat services, https://www.mechonhadar.org/blog/joey-weisenberg-musical-instruments-services

[7] No es el motivo central de este artículo pero también debemos intentar reevaluar el lugar de los micrófonos durante la plegaria colectiva. Cuando canta uno no canta nadie. Cuando el micrófono desaparece de la escena todas las voces comienzan a escucharse.

[8] En su escritura defectiva sin la yud.

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