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Jutzot Ierushalaim – XIX – Las calles de Jerusalém: Shatz Buris

por diciembre 1, 2015 Sin comentarios

En el centro de la ciudad de Jerusalém se encuentra una calle cuyo nombre siempre me llamó la atención: Schatz Boris. Hasta hace unos minutos no tenía ni la más mínima idea cual había sido su mérito para que una coqueta calle de la ciudad llevará su nombre.

Boris nació en 1866 en Lituania. Boris fue también un artista y escultor judío que se asentó en Palestina en y pasó a ser conocido como el padre del arte israelí. Por sobre todo es recordado también por haber sido el fundador de la escuela Betzalel, la escuela más importante de arte de Israel, en Jerusalém en 1906 (en un momento la escuela de arte de Betzalel estaba justo al lado de la calle que hoy lleva el nombre de nuestro artista).

De pequeño estudió en una Yeshiva. Durante su tardía adolescencia comenzó a vagar por diversas ciudades europeas (Vilna, Varsovia, Paris, Sofia) ganándose la vida enseñando de forma privada o en escuelas judías la asignatura de arte. En 1904 se mudó por unos meses a los Estados Unidos, para volver luego a Bulgaria pero luego de que una joven le rompiera el corazón (ah, me olvidaba de contarles que su primera esposa también lo abandonó por uno de sus estudiantes), se mudó a Berlin. Allí se entusiasmó con el proyecto sionista (conoció a Hertzl en 1903) y junto a Otto Warburg soñaron con crear una escuela de arte en Jerusalém. Nuestro artista murió en 1932 mientras hacia fundraising en Denver.

Betzalel es la herencia más importante que le legó al pueblo judío Boris Schatz. Betzalel fue la primera escuela de arte judío en la tierra de Israel de toda la historia y por ella pasaron los mejores artistas israelíes en los últimos 100 años. Su nombre se debe a Betzalel ben Uri, el artista bíblico que diseño el Tabernáculo y todos sus objetos rituales durante la travesía por el desierto. Betzalel fue un ejemplo de la amalgama de culturas y del desafío sionista, la unión del arte Europeo, con la cultura local de Palestina y el arte tradicional judío. Y todo esto se lo debemos a nuestro querido Boris Schatz.

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