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De Grecia a Jerusalém, sobre lo andróginos y las almas gemelas

por junio 22, 2015 Sin comentarios

Las culturas generan fronteras pero las mismas siempre han sido permeables y franqueables. Innegable son los aportes que la cultura judía ha adoptado del mundo griego circundante. Mitos, filosofías, tradiciones y términos de la cultura griega han encontrado su lugar en el judaísmo rabínico de comienzos de la era común. En este artículo proponemos rastrear el pasaje y adopción en el seno de la tradición rabínica de uno de los mitos más famosos del mundo griego: el de los andróginos[2] y las almas gemelas. Ambos mitos son presentados por primera vez por Platón en “El Banquete” y luego encuentran su lugar en la Agadá y en la Halajá.

  1. El mito platónico

En el Banquete (o el Simposio) redactado en el año 380 a.e.c por Platón se origina el mito de los andróginos en boca de Aristófanes quien busca convencer a Eriximaco y al resto de los presentes de la fuerza y la importancia del amor. Así dice:

“Voy a intentar daros a conocer el poder del Amor, y queda a vuestro cargo enseñar a los demás lo que aprendáis de mí. Pero es preciso comenzar por decir cuál es la naturaleza del hombre, y las modificaciones que ha sufrido[3].”

De esta primera referencia vemos que ya en el comienzo el mito de la androginia ha estado ligado al amor y como veremos más adelante a lo que usualmente entendemos como el mito de las “almas gemelas”. Aristófanes pasa luego a contar que en el mundo, en un comienzo, existían tres clases de seres humanos:

“En otro tiempo la naturaleza humana era muy diferente de lo que es hoy. Primero había tres clases de hombres: los dos sexos que hoy existen, y uno tercero compuesto de estos dos, el cual ha desaparecido conservándose sólo el nombre. Este animal formaba una especie particular, y se llamaba andrógino, porque reunía el sexo masculino y el femenino; pero ya no existe y su nombre está en descrédito.[4]

Según el filósofo griego en un momento de la historia existían tres sexos: los hombres, las mujeres y los andróginos. Asegura, sin embargo, que este último ya ha desaparecido.[5] Aristófanes continúa describiendo como eran estos tres seres:

“En segundo lugar, todos los hombres tenían formas redondas, la espalda y los costados colocados en círculo, cuatro brazos, cuatro piernas, dos fisonomías, unidas a un cuello circular y perfectamente semejantes, una sola cabeza, que reunía estos dos semblantes opuestos entre sí, dos orejas, dos órganos de la generación, y todo lo demás en esta misma proporción.”[6]

Cada uno de los sexos eran como siameses los cuales tenían multiplicados todos los miembros externos del cuerpo excepto la cabeza, la cual compartían. En un momento determinado, continúa enseñando Aristófanes, los dioses se empezaron a preocupar por el intenso poder de estos seres humanos increíblemente fuertes e insolentes que tuvieron “la atrevida idea de escalar el cielo, y combatir a los dioses”[7] por lo cual Júpiter decide dividirlos en dos cortándolos por la mitad para disminuir su fuerza.[8] Así dijo Júpiter: Los separaré en dos; así se harán débiles y tendremos otra ventaja, que será la de aumentar el número de los que nos sirvan”[9]

Luego de separarlos los dioses mandaron a Apolo a que cure a estos seres humanos y a que complete sus partes faltantes por la separación. El mito de la androginia le sirve a Aristófanes para paso seguido explicar a la audiencia la fuerza y el origen del amor y la pasión que este genera: Hecha esta división, cada mitad hacia esfuerzos para encontrar la otra mitad de que había sido separada; y cuando se encontraban ambas, se abrazaban y se unían, llevadas del deseo de entrar en su antigua unidad, con un ardor tal, que abrazadas perecían de hambre e inacción, no queriendo hacer nada la una sin la otra.”[10] Y así es introducido el mito de las almas gemelas en el mundo occidental. La explicación “histórica” que da Platón a aquel sentimiento indescriptible que es el amor se basa en que cada hombre y cada mujer buscan eternamente a su media mitad, de aquella parte de la cual fuera separada mucho tiempo atrás[11].

Antes de concluir con el mito es preciso aclarar un tema más. Todos aquellos seres humanos primitivos fueron divididos en dos. De las mujeres primitivas salieron dos mujeres, de los hombres primitivos salieron dos hombres y de los andróginos salió un hombre y una mujer. Según Platón la orientación sexual y la identidad de género del mundo griego se comprenden en base a aquella separación originaria de los cuerpos. Los hombres que se enamoran de otros hombres no provienen de los andróginos sino de aquellos hombres primigenios que tenían doble genitalidad masculina. El lesbianismo se explica de la misma forma. Huelga decir que la tradición exegética rabínica solo adoptará de esta mitología platónica el mito del andrógino y no de los otros dos géneros ya que a diferencia del mundo griego donde la homosexualidad era tolerada y hasta alabada, en el mundo clásico rabínico la misma era condenada y negada.

  1. El primer Adam, el andrógino.

La tradición exegética rabínica encontrará en este último de los seres mitológicos –el andrógino-  la respuesta para superar una aparente contradicción bíblica sobre la creación de los primeros seres humanos. El capítulo uno y dos del Génesis difieren en varios aspectos sobre como ocurrió exactamente la Creación. En la actualidad la critica bíblica explica estas contradicciones aduciendo que ambos textos provienen de diversas escuelas y de diversos mitos que circulaban en el antiguo Israel y que ambas fueron anexadas y yuxtapuestas, intentando suavizar las contradicciones (sin lograrlo de forma absoluta) por el redactor bíblico hacia finales del siglo VI a.e.c. Sin embargo para el pensamiento rabínico clásico la Torá era un libro revelado por Dios que no podía contener ninguna contradicción y por este motivo mucho de los esfuerzos exegéticos e interpretativos originales consistían en tratar de armonizar “aparentes” contradicciones en el texto bíblico.

El mito del andrógino será el que utilizarán para armonizar los siguientes versículos contradictorios en el mito de la Creación. En el primer capítulo (versículo 26) se narra: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” Si leemos el versículo con detenimiento veremos cómo según esta primera referencia Dios no creó primero a Adam y tiempo después a Javá, sino que ambos fueron creados en el mismo momento. Varón y hembra los creó, es decir (o podríamos decir), la primera creación fue un andrógino que contenía ambas sexualidades.

Sin embargo en el capitulo dos del Génesis se nos dice:

18 Y dijo el Eterno-Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. 19 El Eterno-Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adam para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adam llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. 20 Y puso Adam nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adam no se halló ayuda idónea para él. 21 Entonces el Eterno-Dios hizo caer sueño profundo sobre Adam, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. 22 Y de la costilla que el Eterno-Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.

Al leer estos versículos vemos que hay una gran contradicción con el primer mito de la creación. En este segundo mito Adam y Javá no son creados al mismo momento sino Dios no hubiera dicho “no es bueno que el hombre esté solo”. Al parecer Adam estuvo un tiempo sin Javá y sólo después cuando Dios se percató de su soledad creó de él mismo (de uno de sus costados) a su pareja, a Javá.

¿Cómo se pueden armonizar ambas historias? ¿Cómo pudo ser que Dios creó al hombre y a la mujer al mismo tiempo pero luego se nos dice que Adam estaba solo? La respuesta la encontraron los rabinos en la literatura griega. El mito de la androginia viene a solucionar de forma perfecta esta aparente contradicción. Así reza el Talmud[12]: Dijo Rabi Irmiah hijo de Eleazar: Con dos frentes creó Dios al primer Adam, ya que está dicho: “Detrás y delante me rodeaste” (Salmos 139:5)” Lo primero que establecen los sabios entonces es que el Adam mencionado en el capitulo uno del Génesis no era de género masculino como solemos pensar sino que es un andrógino que fue creado con dos caras. La colección de leyendas rabínicas Midrash Agadá[13] dice al respecto: “Macho y hembra los creó: dos caras tenía Adam, una adelante y otra atrás”.

Aquí ya vemos la introducción del mito platónico en el discurso rabínico con una pequeña variante: según Aristófanes los andróginos tenían duplicidad en todos los órganos externos excepto en las cabezas mientras que según Rabi Irmiah aquel primer ser humano tenía dos caras/frentes (una femenina y otra masculina). Este primer Adam, andrógino y no de género masculino, recibe en la tradición judía el nombre de Adam Harishon (el primer Adam) o Adam HaKadmon (el Adam originario).

En Bereshit Raba[14] se retoma palabra por palabra el comentario de Rabi Irmia hijo de Eleazar que figura en el Talmud pero continúa el texto diciendo:

“Dijo Rabi Shmuel hijo de Najman: cuando el Santo, bendito Sea, creó al primer ser humano, andrógino lo creó. Rabi Levi dijo: cuando fue creado fue hecho con dos frentes (cuerpos), y [luego Dios] lo cortó en dos, y así dos espaldas se produjeron uno para el hombre y el otra para la mujer. Le elevaron una contradicción [a Rabi Levi]: “tomó una de sus costillas” (dice en el Génesis). Rabi Levi contestó: “de su costado” [se debiera traducir la palabra y no “de sus costillas”[15]].[16]

Este fabuloso comentario expande y completa la incorporación del mito platónico de la androginia en el universo rabínico. Ahora comprendemos entonces porque en la primera creación (Génesis 1) se nos dice que Dios creó en el mismo momento al hombre y a la mujer, en realidad, explican los sabios esto estaba haciendo referencia a aquel ser humano primigenio que era Adam Harishón, un andrógino o hermafrodita. Y luego la segunda descripción de la creación (Génesis 2) relata como aquel Adam HaRishón es separado por Dios en dos mitades (por su espalda) para crear ahora así a Adam (el hombre) y a Javá (la mujer).

  1. “Una ayuda frente a él” y “una sola carne”: recomponer la creación.

Hemos visto ya como la primera parte del mito platónico es introducido en el mundo rabínico para armonizar exegéticamente las contradicciones que el propio texto bíblico plantea. Ahora nos queda por ver como la segunda parte del mito, aquella que popularmente se traduce como el de las almas gemelas, es introducido en la tradición de Israel.

Para tal fin los sabios utilizarán comúnmente como anclaje bíblico el versículo que dice: “Y dijo Eterno Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.[17] En el hebreo bíblico lo que se traduce como “una ayuda idónea para él” se lee literalmente: “una ayuda frente a él (Ezer Kenegdó)”. Y aquella lectura literal del texto hebreo nos ayudará a entender más en profundidad la genialidad de la exegesis rabínica. Recuerden que según los sabios aquel primer Adam tenía de un lado atributos femeninos y en el otro, unidos por la espalda, atributos masculinos. Es decir aquel primer ser humano no tenía nadie (literalmente) frente a él. Estaban de espaldas y así nunca podrían unirse (además por supuesto de que eran la misma persona). Y esto es lo que nos dice el Midrash[18]:

“Macho y hembra los creó. Dijeron nuestros sabios de bendita memoria al respecto: Cuando el primer Adam fue creado, fue hecho con dos frentes porque esta dicho: “Detrás y delante me rodeaste” (Salmos 139:5). Y por eso tuvieron que decir las escrituras: Y haré para él una ayuda frente a él, porque hasta ese momento no tenía a nadie en frente.”[19]

Al separar al hombre y a la mujer permite que ambos cuerpos se enfrenten por primera vez, que se vean a los ojos y que se encuentren. Inmediatamente después de aquella separación, si seguimos el relato rabínico, dice la Torá:Dijo entonces Adam: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona (Isha), porque del varón (Ish) fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.[20] El motivo que da la Biblia para explicar el porqué los hombres y las mujeres abandonan sus hogares paternos para unirse en matrimonio es para volver a ser una sola carne como fueran originariamente en aquel primer Adam antes de la separación. Con el mito platónico en nuestras mentes esta lectura del texto bíblico  se comprende mucho mejor. El convertirse en “una sola carne” no es simplemente una metáfora sino que es la posibilidad de encontrar a aquella alma gemela, a aquella mitad que uno perdió cierta vez. Dos almas se vuelven una y solamente se unen eternamente si es aquella alma de la que cierta vez fue separada.

  1. El mito de las “almas gemelas” en el pensamiento rabínico

El pensamiento rabínico recepciona, aunque con reticencia, la segunda parte del mito platónico, el mito de las almas gemelas. Al respecto reza el Talmud[21]: “Cuarenta días antes de la formación del feto, una voz celestial sale y anuncia: “La hija de fulano está destinada para mengano”[22]. Es decir, desde el día mismo de la concepción del ser humano, Dios decreta quien será la persona destinada para cada uno. En la cosmovisión rabínica es Dios quien define quien es el alma gemela de cada cual.

Dios es el casamentero en el imaginario rabínico. Sin embargo los sabios en el Talmud comprenden que incluso para Dios no es tan fácil encontrar la persona indicada para cada quien. Así dice el Talmud[23] en nombre de Rabi Iojanan: “Es complicado unir parejas como la apertura del mar de los juncos”[24]. Es decir: se necesita de un milagro divino, similar a la apertura del mar de los juncos cuando el pueblo de Israel estaba saliendo de Egipto, para que cada persona encuentre a su “media naranja”.

A continuación transcribimos el relato más famoso de la literatura rabínica clásica en relación a la unión de las parejas[25]:

Una matrona romana le preguntó cierta vez a Rabi Yosei bar Jalafta: “¿En cuántos días creó Dios el mundo?” “En seis días”, respondió. “¿Y qué ha estado haciendo desde entonces?” ella le preguntó”. “Dios se sienta y forma parejas” le contestó. “¿Es esta la ocupación de Dios?” -le preguntó con sorna: “¡Yo podría hacer eso también! poseo un gran número de criados y criadas, y sería capaz unirlos a todos ellos fuera en una hora” “Usted puede pensar que es fácil, pero para Dios, es tan difícil como fue la apertura del mar de los Juncos,” él dijo. ¿Qué hizo cuando se fue Rabi Iosi bar Jalafta? Tomó a mil criados y mil criadas y los enfrentó en dos hileras y les dijo: “Este hombre se case con esta mujer,” y los unió a todos en una sola noche. Pero cuando volvieron a trabajar a la mañana siguiente, uno tenía la cabeza herida, a uno le faltaba un ojo y uno tenía un pie roto. “¿Qué está pasando aquí?” – preguntó la matrona. “Yo no quiero esto”, dijeron todos. Una criada decía: “Yo no lo deseo” y un criado decía: “Yo no la deseo”. La Matrona envió a llamar a Rabi Iosi bar Jalafta y le dijo: “Has hablado correctamente. No hay Dios como tu Dios. Él es verdad y su Torá es verdadera.”[26]  

En el pensamiento rabínico no es la pasión del amor griego lo que une a las personas “en una sola carne”, sino que es una decreto divino. En este hermoso Midrash los sabios figuran a Dios como un gran casamentero universal, esa es su principal ocupación desde la creación del mundo. Dios se ocupa cada día de que cada uno encuentre a su pareja ideal. Una comadrona romana se burla del Dios de Israel pensando que es sencillo formar parejas. Prueba ella misma hacerlo pero le sale mal. No es fácil ni tan sencillo, nos dice este breve relato, que cada uno encuentro a su alma gemela, se necesita de un milagro y de la intervención divina para que esto ocurra.

  1. El mito y la realidad: el andrógino en la ley judía.

 “[…] y uno tercero compuesto de estos dos, el cual ha desaparecido conservándose sólo el nombre”, dice Platón en boca de Aristófanes. Según el pensador griego los andróginos no existen más, fueron solo un elemento discursivo y mitológico para explicar las pasiones y los amores de los seres humanos. Si bien el pensamiento rabínico en su nivel agádico recupera a la figura del andrógino también lo hace a nivel halájico, es decir, a nivel legal. A diferencia del mundo griego la tradición rabínica concibe la posibilidad de un tercer género sexual. En el universo legal rabínico hay hombres, mujeres y andróginos[27].

Rabi Iosi en la Mishná[28] dice: “El andrógino es una criatura aparte”. Y el Talmud[29] expande esta noción diciendo: “Y los sabios no pudieron definir si es hombre o mujer”.[30] Al parecer Rabi Iosi recupera el mismo principio platónico de que los andróginos o hermafroditas no son una mezcla de hombre y de mujer sino que pertenecer a un “género aparte”, un tercer género. Los andróginos para los sabios eran aquellas personas que presentaban genitalidad masculina y femenina a la vez, o tal vez, rasgos femeninos y masculinos. Por dicho motivos los rabinos no podían encuadran a estas personas en los géneros sexuales conocidos: hombre y mujer, ergo no podían definir su estatus legal, sus obligaciones y que preceptos los involucraban y cuáles no.

Todo el capítulo cuarto del tratado de la Mishná de Bikurim[31] está dedicado a especificar en qué cosas un andrógino se asemeja a una mujer en cuales a un hombre, en cuales a los dos géneros y en cuales a ninguno de ellos. En especial, el principal conflicto que generaban los andróginos en el sistema legal rabínico giraba en torno a la posibilidad o imposibilidad de sacar a otros de su obligación. En el pensamiento rabínico aquella persona que está obligada a cumplir cierto precepto puede sacar a los demás de su obligación. El ejemplo clásico es que un hombre mayor de edad que está legalmente obligado a escuchar el Shofar durante Rosh Hashaná puede sacar al resto de la comunidad de su obligación tocando el mismo y haciendo escuchar los sonidos del Shofar. Sin embargo una mujer o un menor de edad aunque tocasen el Shofar no pueden sacar a los demás de su obligación porque no están ellos obligados a escuchar el Shofar.

Entonces la pregunta de los sabios es la siguiente ¿Un andrógino puede sacar a los demás de su obligación? ¿Saca acaso a los hombres? ¿A las mujeres? ¿A los dos géneros? ¿O a ninguno? La respuesta la da la Tosefta[32] (colección de máximas rabínicas contemporánea a la Mishná): “Los andróginos sacan a los de su especie (género) de la obligación mas no  sacan a quienes no son de su especie. Los Tumtum (aquellos que no tienen el género definido) no sacan a los de su especie ni a los que no son de su especie de su obligación”.[33] Aquí vemos como los rabinos consideraban que en la práctica existían aquellas personas con doble genitalidad o con rasgos femeninos y masculinos, y los sabios los consideraban como un tercer género, a diferencia de los Tumtum que son bien hombres o mujeres pero que le era a los rabinos imposible de determinar a ciencia cierta su sexualidad.

  1. Conclusión

En este breve trabajo hemos visto como la tradición rabínica desde comienzos de la era común ha adoptado en su exegesis bíblica, su filosofía y en su corpus legal la figura griega del andrógino. La misma les ha servido a generaciones de rabinos para soslayar ciertas contradicciones bíblicas y para armonizar los dos relatos de la creación. También ha ingresado en el pensamiento rabínico el concepto de las almas gemelas tomados del mismo escrito platónico. Por último los andróginos también están presenten no solo en la mitología judía sino en los códigos legales rabínico desde la Mishná (siglo II d.e.c) hasta el Shuljan Aruj (Siglo XV d.e.c).

El judaísmo siempre ha erigido fronteras pero las mismas siempre han sido permeables y franqueables. El judaísmo ha aportado al mundo decena de conceptos, mitos, costumbres y enseñanzas pero también se ha nutrido de otras culturas y ha adoptado sus mitos y sus costumbres. Sin embargo todas aquellas ideas foráneas han pasado por el tamiz de la cultura y teología judía, muchas de ellas han sido despojadas de su politeísmo (como vemos en este mito en relación a Jupiter, Apolo y otras deidades griegas que figuran en el original) y de otras costumbres extrañas o condenadas por el rabinismo clásico (como vemos en este mito en relación a las relaciones homosexuales). Este pequeño ensayo es simplemente uno de los tantos ejemplos de cómo la tradición rabínica repeciona y tamiza los valores, los mitos y las costumbres de las culturas circundantes para luego incorporarlas en su canon.

[1] Lic. en Ciencias Políticas (UBA) y estudiante rabínico (SRL).

[2] Andrógino proviene del Latin androgynus y esté a su vez del griego androgynos, que significa literalmente: hombre (aner) y mujer (gyne).

[3] Obras completas de Platón, por Patricio de Azcárate, tomo quinto, Madrid 1871, Página 319.

[4] Ibíd. 320

[5] Importante señalar aquí, antes de seguir avanzando, que según el pensamiento rabínico el andrógino no pertenecía simplemente al mundo de la mitología y las fabulas sino que según podemos comprender por la extensa literatura legal que versa sobre el tema existían casos reales de androginia en aquellos tiempos, como en nuestros días.

[6] Ibíd.

[7] Ibíd.

[8] Importante aquí marcar también la estrecha relación que hay entre este mito de Júpiter buscando reducir la fuerza de estos prohombres para evitar que lleguen al cielo con el mito bíblico de la Torre de Babel (Génesis 11) en la cual Dios destruye la Torre y confunde las lenguas de sus constructores para evitar así que los seres humanos lleguen a los cielos.

[9] Ibíd. Pág. 321

[10] Ibíd. Pág. 322

[11] En las propias palabras del filosofo: “De aquí procede el amor que tenemos naturalmente los unos a los otros; el nos recuerda nuestra naturaleza primitiva y hace esfuerzos para reunir las dos mitades y para restablecernos en nuestra antigua perfección. Cada uno de nosotros no es más que una mitad de hombre, que ha sido separada de su todo, como se divide una hoja en dos. Estas mitades buscan siempre sus mitades. ” Ibíd. Pág. 322.

[12] Talmud Babilónico, Berajot 61a

[13] Midrash Agadá (Buber), Génesis 1:27זכר ונקבה ברא אותם. בשני פרצופין היה האדם פנים ואחור:.

[14] Bereshit Raba 8:1 y su paralelo en Vaikrá Raba 14:1. Dos de las colecciones más antiguas de Midrashim Agádicos, ambos probablemente originados entre los siglos IV y VI d.e.c

[15] A partir de esta exegesis rabínica las traducciones judías de la Biblia traducen “de un costado” mientras que las traducciones cristianas traducen “de sus costillas”.

[16] ויאמר אלהים נעשה אדם בצלמנו כדמותנו, רבי יוחנן פתח (תהלים קלט) אחור וקדם צרתני וגו’, א”ר יוחנן אם זכה אדם אוכל שני עולמות שנאמר אחור וקדם צרתני ואם לאו הוא בא ליתן דין וחשבון שנאמר (שם /תהלים קל”ט/) ותשת עלי כפכה, אמר רבי ירמיה בן אלעזר בשעה שברא הקב”ה את אדם הראשון אנדרוגינוס בראו הדא הוא דכתיב זכר ונקבה בראם, א”ר שמואל בר נחמן בשעה שברא הקב”ה את אדם הראשון דיו פרצופים בראו, ונסרו ועשאו גביים גב לכאן וגב לכאן, איתיבון ליה והכתיב ויקח אחת מצלעותיו אמר להון מתרין סטרוהי, היך מה דאת אמר (שמות כו) ולצלע המשכן דמתרגמינן ולסטר משכנא וגו’

[17] Génesis 2:18

[18] Pesikta Zutrata o Lekaj Tov a Génesis 1:27. Este Midrash es una compilación del sabio Tuvia ben Eliezer del siglo XI de distintas interpretaciones y midrashim del Talmud, la Mejilta, Sifra y Sifrei sobre los diversos versículos de la Torá.

[19] זכר ונקבה ברא אותם. אמרו רבותינו ז”ל, כי כשנברא אדם הראשון בשני פרצופין נברא, שנאמר אחור וקדם צרתני (תהלים קלט ה), לפיכך הוצרך לומר אעשה לו עזר כנגדו, מכלל דעד השתא לא היה כנגדו.

[20] Génesis 2:23-24

[21] Talmud Babilónico, Sanedrín 22 a (y su paralelo en Sota 2 a)

[22] ארבעים יום קודם יצירת הולד בת קול יוצאת ואומרת: בת פלוני לפלוני.

[23] Talmud Babilónico, Sota 2a

[24] וקשין לזווגן כקריעת ים סוף

[25] Génesis Raba (edición Vilna) 68

[26] מטרונה שאלה את ר’ יוסי בר חלפתא אמרה לו לכמה ימים ברא הקב”ה את עולמו אמר לה לששת ימים כדכתיב (שמות כ) כי ששת ימים עשה ה’ את השמים ואת הארץ, אמרה לו מה הוא עושה מאותה שעה ועד עכשיו, אמר לה הקב”ה יושב ומזווג זיווגים בתו של פלוני לפלוני, אשתו של פלוני לפלוני, ממונו של פלוני לפלוני, אמרה לו ודא הוא אומנתיה אף אני יכולה לעשות כן כמה עבדים כמה שפחות יש לי לשעה קלה אני יכולה לזווגן, אמר לה אם קלה היא בעיניך, קשה היא לפני הקב”ה כקריעת ים סוף, הלך לו ר’ יוסי בר חלפתא מה עשתה נטלה אלף עבדים ואלף שפחות והעמידה אותן שורות שורות אמרה פלן יסב לפלונית ופלונית תיסב לפלוני, וזיווגה אותן בלילה אחת, למחר אתון לגבה דין מוחיה פציעא, דין עינו שמיטא, דין רגליה תבירא, אמרה להון מה לכון, דא אמרה לית אנא בעי לדין, ודין אמר לית אנא בעי לדא, מיד שלחה והביאה את ר’ יוסי בר חלפתא אמרה לו לית אלוה כאלהכון אמת היא תורתכון נאה ומשובחת יפה אמרת!

[27] Y hasta un cuarto genero que es el Tumtum (género dudoso), aquellos seres humanos que no presentan genitalidad masculina ni femenina o que no se sabe exactamente si es hombre o mujer.

[28] Bikurim 3:5

[29] Talmud Babilónico, Iebamot 83a

[30] דתניא, רבי יוסי אומר: אנדרוגינוס בריה בפני עצמה הוא, ולא הכריעו בו חכמים אם זכר אם נקבה.

[31] Las primicias que se debían llevar en la festividad de Shavuot al Templo de Jerusalém

[32] Tosefta (Liberman) Berajot 5:15

[33] אנדרוגינוס (מוציא את) מוציא את מינו ואינו מוציא את שאינו מינו טומטום אינו מוציא לא את מינו ולא את שאינו מינו

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