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Nuestras dos Manos

por abril 11, 2014 Sin comentarios
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“תהא שמאל דוחה וימין מקרבת Haz que tu mano izquierda aleje mas ten la mano derecha pronta para acercar ” (Talmud, Sanedrín 107b)            

El Talmud al analizar la anatomía del cuerpo humano no se hace la pregunta desde un sentido médico o biológico sino desde un sentido ético y espiritual. Los sabios se percatan de que tenemos dos manos, entonces se preguntan ¿para qué dos? ¿Cuál es el objeto y el sentido de poseer dos extremidades con iguales características? Rabí Shimon ben Eleazar, el autor de nuestra cita talmúdica, nos da una respuesta. Una de aquellas manos siempre tiene que estar dispuesta a alejar mas la otra siempre debe estar dispuesta a volver a acercar.

Esta cita fue extraída de una impactante historia talmúdica en donde un sabio cuyo nombre era Rabi Ioshua ben Perajia origina por sus actos el origen del cristianismo. Se cuenta que él era el maestro de Jesús. Cierta vez se generó un malentendido entre ambos y Rabi Ioshua ben Perajia lo excomulgó. En varias ocasiones Jesús vino a pedirle perdón a su maestro mas este no lo quería perdonar. Finalmente, el Talmud nos relata, Jesús al sentirse abandonado y rechazado por su maestro comienza a idolatrar a los astros. Según el Talmud este es el origen mítico del cristianismo: la severidad y la falta de misericordia de un maestro.

Al finalizar esta historia Rabí Shimon Ben Eleazar nos cita esta maravillosa enseñanza. Nos enseña que Ioshua ben Perajia alejó y rechazó a su alumno con las dos manos. Lo soltó sin darle la posibilidad de volver. Cuando soltamos con ambos brazos abandonamos al otro. Si bien en ciertas ocasiones es necesario marcar distancia, señalar los errores y alejarnos un poco esto nunca debe ser, simbólicamente, con nuestros dos brazos. Con nuestro brazo izquierdo, por lo general el más débil, debemos siempre estar dispuestos a marcar los errores y a generar una distancia que permita la enseñanza o que muestre el enojo. Sin embargo, con nuestra diestra, por lo general nuestra mano más fuerte, siempre debemos estar dispuestos luego a volver a acercar. A perdonar y a acercar nuevamente al otro hacia nuestras vidas.

La mano izquierda en este sentido simboliza la medida de la justicia [Midat Hadin] mientras que la mano derecha representa la medida de la misericordia [Midat Harajamim]. Si tuviésemos una sola mano o deberíamos valernos para actuar con Midat Hadin o con Midat Harajamim, seríamos o bien solamente severos y duros en el juicio o seres meramente misericordiosos. Nuestra anatomía creada a semejanza del Eterno nos permite compartir y hacer convivir ambas cualidades. La cualidad de la justicia y la cualidad de la misericordia. Si solamente actuamos con justicia, herimos y abandonamos. Si solamente actuamos con misericordia, no enseñamos y no aprendemos. Por eso enseñan nuestros sabios: nuestra mano izquierda siempre debe estar dispuesta a alejar pero nuestra mano derecha siempre debe estar presurosa para volver a acercar.

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