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Reflexiones de una pasantía en NY II

por enero 23, 2014 Sin comentarios

Dos años serví en la comunidad de Bet El en Buenos Aires. Hace apenas unas semanas llegué a Hillcrest Jewish Center en Queens. No es mi intención aquí alabar un modelo por sobre el otro, ni hacer apología de uno y polémica del otro, sino más bien plasmar algunas de mis ideas que me surgieron cuando naturalmente contrasto estos modelos comunitarios.

Tefilá. El Minian es importante. Cada día para Shajarit y Arvit nos encontramos para rezar. Baruj Hashem siempre (quien dice siempre dice casi siempre) hay Minian. Los que conducen las plegarias, en su gran mayoría, son los propios mitpalelim (congregantes). La mayoría no tiene linda voz pero reza con el corazón, que al fin y al cabo es lo que quiere Dios. El rol del rabino en la comunidad no es ser la de un cantante,aquí el rabino no conduce los servicios sino que enseña a otros a conducir los servicios. En dos años casi nunca me dieron la posibilidad de oficiar, acá cada vez que quiero la Bimá esta disponible. Tip para nosotros, los porteños: “rabinos: bajense del púlpito y enseñen a su congregación a rezar.”

Limud. El estudio es un valor neurálgico. El rol principal del rabino es el de educador. Aquí el rabino da cuatro clases por semana. Estos meses que estoy yo doy otras cuatro clases. Ya son ocho. Sin embargo lo más maravilloso es que los mismos congregantes dan clases. La comunidad está abierta a que cada uno enseñe lo que sabe. Por lo menos hay cuatro clases semanales dirigidas por miembros de la comunidad. Incluso el presidente de la comunidad da una clase de Halajá cada Shabbat. Por lo menos hay 12 clases semanales para que la gente se siga nutriendo de Torá en su comunidad. En dos años muchas veces para dar una clase de Torá tenía que pedir autorización (y muchas veces la misma me fue rechazada), acá el concepto es: “mientras más gente estudie Torá, mejor”. Tip para nosotros, los porteños: “rabinos: llenen sus pizarras de clases, la gente quiere estudiar. Y además tomense el trabajo de incentivar a las personas valiosas de sus comunidades para que ellos también puedan enseñar su Torá”.

Bikur Jolim. Fui dos años “Becario de formación rabínica” en Bet El, nunca me llevaron a visitar a un enfermo. Nunca me enseñaron como se le habla a un enfermo ni a su familia. Cuando baje del avión, un feriado primero de enero, después de Shajarit el rabino me dice: ¿Me acompañas a visitar a alguien al hospital? Tip para nosotros, los porteños: “rabinos: formen a la próxima generación de rabinos, estamos deseosos de aprender de ustedes”.

Ajnasat Orjim. Estuve dos años trabajando en Bet El, en todas las áreas que se puedan imaginar, una sola vez fui invitado por alguien a una comida festiva. No sólo hablo de los rabinos ahora sino también de la comunidad en general. Acá no pase ni una comida sólo. Otro detalle importante sobre la hospitalidad está en la sonrisas. Aquí existe una linda costumbre de sonreír y de saludar a cada persona, de preguntar el nombre y de entablar un diálogo. Creo que está área tenemos también mucho lugar para mejorar. Tip para nosotros, los porteños: “la gente no elige una comunidad solamente por la predica del rabino, sino que lo hace especialmente para sentirse en casa. Invitar a una cena de Shabbat, preguntar el nombre a alguien que ves por primera vez o sonreír a cada uno que ves, esa es la forma de construir una comunidad sagrada”. Algunas otras cosas me quedan en el tintero pero será para la próxima.

Tzeirim.
Shabbat por la mañana la sinagoga se llena. Sin embargo no hay un sólo servicio. No se pretende que todos lleguen a Dios y a la vivencia del Shabbat a través de una única forma, sino que hay cuatro servicios. Tres para niños y uno para adultos. Faltaba uno, sin embargo, para jóvenes de secundario. El rabino me propuso que lo creáramos. En seguida me prendí en el desafío. En Bet El estuve dos años intentando de que haya un servicio para los jóvenes, mi propuesta siempre fue rechazada. El primer Shabbat hubo seis jóvenes, el segundo Shabbat ya superamos el Minian de jóvenes. Tip para nosotros, los porteños: “Tener diversos minianim no es perder gente en la sinagoga, ni dividir la comunidad, sino darle la posibilidad a cada uno de concentarse con la Torá y con Dios de una forma particular.”

Me quedan algunas ideas todavía en la cabeza pero serán para otra ocasión. Escribo sin ansias de ofender sino de que todos podamos crecer y consolidar así comunidades judías significativas para todos. No busco aquí criticar despiadadamente sino poner en palabras los sentimientos que vine acumulando durante un tiempo en mi experiencia comunitaria porteña. La comunidad judía argentina es hermosa, la viveza, el ingenio y la creatividad argentina, puede ser materia de exportación para todo el mundo. Bet El es una hermosa comunidad y como la siento mi hogar quiero poder expresarme libremente. Cuando crítico lo hago por amor, sino sería indiferente. No soy nadie para dirigir los rumbos de un modelo comunitario pero soy todo para poder expresar algunas ideas sobre algo que siento propio.

P.D: aquí Bet El es una excusa, lo mismo sucede en una gran cantidad de comunidades de la región.

Sin comentarios

  • Mariela dice:

    Buenísima tu mirada Uri !!! Cuánto nos queda por aprender a ser y hacer comunidad !!!!
    Gracias y brajot para uds !!!!

  • Me resulta hasta chocante ver el nombre de Bet El, mi comunidad, envuelto en una serie de comentarios críticos totalmente carentes de fundamento y de objetividad. Un conocido poema que persigue la felicidad, Desiderata, dice en una de sus partes: “Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.” Creo que es una de las enseñanzas que te faltan aprender, además de la humildad, Uri.

    • urielromano dice:

      Mario, cómo estás? Aprecio mucho tu comentario porqué sé que proviene del amor y de corazón. Yo en estos años también sentí a Bet El como mí comunidad y mis comentarios no son criticas despiadadas sino miradas de alguien que trata de transitar diversas realidades comunitarias. Bet El tiene muchas virtudes, muchas cosas hermosas para enseñar a otras comunidades. Especialmente su dedicación y su entrega a los DD.HH. Lo que yo intente mostrar aquí, siendo Bet El simplemente una excusa, es el modelo judío liberal argentino tan marcado en muchas comunidades. Para muchos, congregantes y rabinos, es la única posibilidad de ser comunidad. Las comparaciones, a pesar de lo que diga Herman Hesse, creo que son naturales y muchas veces pueden ser productivas y beneficiosas. Al principio lo dije, ningún modelo es mejor que el otro, cada uno tiene sus virtudes y sus defectos, pero creo que la realidad puede ser diferente y en muchos sentidos mejorar. En mis dos años en Bet El vi muchas cosas que me gustaron mucho, y en cada momento que podía las remarcaba, y fui dándome cuenta de diferentes cosas que en mi vida personal no me cerraban que trate de expresarlas en este artículo. Hay muchos que disfrutan de el modelo comunitario vigente, hay otros que no tanto, sin embargo cuando sentís que algo te es parte, con amor, uno puede sugerir algunas ideas. Comparar nos ayuda a saber que nuestra realidad no es la única posible, que hay otros modelos de los cuales podemos aprender y nutrirnos, como también que podemos entregar y exportar las virtudes de nuestro modelo.

      Shavua Tov!

  • Ariel Mendelson dice:

    Excelentes tus comentarios, ya que no son críticos y menos carentes de objetividad…justamente porque uno puede observar diferentes posibilidades es que puede comparar, no con el objeto de emitir jucios de valor sino para encontrar lo que cada uno le puede aportar al otro…como vos decís, seguramente ellos tendrán algo que aprender de nuestras comunidades, como nosotros de ellos. No hay porqué enojarse por un comentario si uno tiene la apertura de aceptar que todos tenemos derecho a expresar nuestra opinióny nuestro parecer…Shabat Shalom! Aprendamos a respetar al otro y a la diversidad de opiniones.

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