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Resumen y reflexiones de una pasantía en New York I

por enero 13, 2014 Sin comentarios

Resumen y reflexiones de una pasantía en New York I

(The Rebbe, the life and afterlife of Menachem Mendel Schneerson. Heilman y Friedman)

Cada un par de semanas, mientras voy recopilando experiencias de este hermoso viaje, voy leyendo un libro. Cada vez que termine de leer uno de estos libros haré una recopilación de recuerdos, anécdotas y datos de mi viaje. A estos datos “biográficos” le sumaré una pequeña reflexión diaria del libro que vine leyendo.

31/12: Las conmemoraciones sólo cobran sentido cuando son celebradas. El año nuevo pasó como un día cualquiera. A las 12 AM sobrevolaba algún territorio del norte brasilero. Menajem Mendel Schneerson fue un distinto, un hombre que supo transformarse y transformar el judaísmo.  

1/1: A las 6 de la mañana, antes de que abra migraciones del JFK, arribo a NY. Me recibe en su casa el rabino Manes Kogan, un ser humano muy especial. 8 30 AM: Shajarit en la comunidad. El presidente me lleva a mi casa temporaria por dos meses. Me dicen: “te compramos lo básico para que tengas que comer”, me dejaron dos variedades de humus en la heladera. Continúo aquel feriado extraño haciendo Bikur Jolim con Manes. Menajem Mendel Schneerson siempre hacía referencia al rebbe anterior, Iosef Itzjak. Discursivamente deriva su autoridad de su antecesor, lo que lo presenta como un ser humilde y un mero continuador.

2/1: 6:45 AM Shajarit. 7 PM Arvit. En USA, o por lo menos en muchas de sus comunidades, el movimiento conservador presenta características diferentes a las de Latinoamérica. Todos los días hay Tefila en la comunidad, siempre (quien dice siempre dice casi siempre) hay Minian, nieve, llueva o haya menos 25 grados. Por la noche comienza una nevada, una hermosa nevada. Menajem Mendel, nacido en Rusia y educado en Berlin y luego Paris, vivió sus primeros cuarenta años en una doble vida: con un pie en el universo secular de las universidades e institutos de Europa y con otro pie en la corte jasidica de quien sería su suegro, el sexto rebbe de Lubavitch, Iosef Itzjak. La otra mitad de su vida la vivirá enteramente dentro del mundo jasídico pero utilizará los conocimientos de su vida secular para transformar a su entorno.

3/1: Preparación para Shabbat y acomodo. Shabbat comienza a las 16 30, muy temprano para un argentino. Un día nevado y de mucho frío. En el Kabalat Shabbat (que comienza también a las 16 30, “ya que hay que recibir a la novia cuando ella arriba y no varias horas después”) hay cinco personas. Una característica distintiva de USA es que el servicio de viernes por la noche es el menos “popular” de toda la semana. A las 5:30 comenzamos la cena de Shabbat en lo de Manes con su familia, una hermosa y deliciosa comida para el cuerpo y para el alma. A las ocho de la noche estaba volviendo a dormir. Menajem Mendel, descendiente del Tzemaj Tzedek, tercer rabino de la dinastía de Jabad, potencia su relación con el universo jasídico cuando se casa muy tardíamente con la hija de Iosef Itzjak. Jana Mushka nunca quiso ser rebbetzin, fue la mujer que siempre le recordó cómo fue su vida antes de convertirse en el rebbe más popular del siglo XX. Shabbat Shalom.

4/1: Shabbat en Hillcrest Jewish Center. Un día completo, lleno de tefilot y clases. A diferencia de los viernes por la noche los sábados por la mañana el templo está repleto. 120 personas en un Shabbat común. Aparte del servicio principal hay 3 servicios paralelos para los más pequeños. Un kidush importante nos espera a la salida. Shabbes Nap, una siesta sagrada de Shabbat le sigue. A las 16:15 Minjá, clase (dictada por el presidente de la comunidad sobre halajá, cuán lindo es ver a un presidente de una comunidad con conocimientos de Torá), arvit y havdalá. A la noche los jóvenes (no tan jóvenes) preparan un “testeo” de cervezas de todo el mundo. Menajem Mendel, un ingeniero fallido, es salvado de milagro de la Shoá por los esfuerzos de Jabad en los Estados Unidos. En el 41 llega al lugar que será su centro de operaciones para la venida del Mesías hasta su muerte, New York. Shavua Tov!

5/1: Caminata por una Manhattan lluviosa y hermosa, como siempre. Por la tarde: Bull Riding en el Madison Square Garden. Un espectáculo de lo más aburrido pero que demuestra la creatividad de los yankees: 8 segundos de show, 5 minutos de payasadas. En el 50 muere Iosef Itzjak, la silla del trono queda vacía. Los dos yernos de aquel rebbe se disputan el trono. El favorito es Shmariau, quien se había casado con la hija mayor de Iosef Itzjak. Luego de un año salé victorioso, al estilo de los relatos bíblicos, el menor de los yernos: Menajem Mendel. Desde aquellos tiempos iniciará una costumbre que se volverá un culto: visitar la tumba de su suegro (al lado de donde el luego sería enterrado y visitado).

6/1: ¿Cómo se vive con -28 grados? Se vive. Con frío pero la vida continúa. Día normal de trabajo, lecturas y estudio en la comunidad. Varias clases se dictan por semana. Muchas las dicta el rab Manes Kogan y muchas otras las dan miembros de la comunidad, una hermosa practica digna de ser replicada. Menajem Mendel se caracterizó por redoblar el discurso mesiánico de su antecesor y reforzarlo. El aseguró que en la séptima generación (la de él) llegaría el Mashiaj. El mesías nunca llegó. Sin embargo Jabad no ha perdido las fuerzas (aunque a veces sí las riendas). ¿Por qué? Por su capacidad de reinventarse.

7/1: Los -28 grados de sensación térmica continúan. Al mediodía doy mi primera clase. 12 personas se hacen presentes a pesar del frío polar para estudiar sobre el concepto de la plegaria en la tradición judía. Un hermoso momento. El ahora rebbe de Lubavitch, a diferencia de los otros líderes jasídicos, hizo uso de los medios del mundo secular al cual él criticaba tenazmente, para hacer oír sus mensajes. Desde sus inicios sus charlas y discursos eran grabados y traducidos, publicados en diarios y en la radio.

8/1: Un miércoles en Manhattan. Luego de la Tefilá un congregante me lleva a la gran ciudad. Llego antes de que todo abra. Me siento en un bar a tomar un Hot chocolate y a leer. Camino y camino. Tengo frío: me compro unos jeans y unas nuevas zapatillas. Me voy para el MET, me encuentro con una nueva amiga de la comunidad de aquí, Michelle, recorremos juntos sus secciones favoritas del museo. Al medio día me voy para las oficinas de Facebook (el hijo de la pareja de mi mamá trabaja ahí), fabuloso. A fines de los 50 Menajem Mendel redobla su compromiso con los shlujim, los enviados que se convertirán en su ejército. En un modelo similar a los “cuerpos de paz” impulsados por Kennedy en USA, manda a sus jóvenes seguidores a diversos lugares del mundo a llevar su Torá. Sin miedo a que se asimilen (estando alejados de los guetos jasidicos) ya que estaban convencidos de que el entorno no transforma al jasid sino que el jasid transforma su entorno.

9/1: Visitamos con Manes a otro rabino argentino que trabaja en New Jersey. Es una experiencia grata ver como dos rabinos se aprecian y se toman el tiempo semanalmente para encontrarse y charlar. Vamos a fumar habanos (una pasión de Manes, y no de mi ropa que luego de este encuentro quedó con un olor inmundo). Por la noche doy mi segunda clase: la evolución del concepto de la idolatría en la tradición judía. 24 personas se reúnen para aprender sobre un tema (a mí parecer) espectacular. Desde fines de los 50 los ejércitos del rebbe comienzan a invadir las universidades de Estados Unidos. La primera fue Brandeis. El aporte fundamental de Jabad al mundo judío fue el hecho de la demostración pública, sin vergüenza, del judaísmo. Con sus Janukiot características o con sus puestos de tefilin, instalaron en la arena pública al judaísmo.

10/1: llega mi visita más esperada. Bien temprano la paso a buscar por el aeropuerto y pasamos el día juntos luego de una pelea feroz con el taxista que nos trajo del aeropuerto. Llueve pero nada importa. En Kabalat Shabbat, esta vez ya con más de un Minian y medio, doy mi primer Dbar Torá (predica). Es difícil dar clases en ingles –cuando uno no está acostumbrado- pero mucho más dar una predica donde uno intenta emocionar y no sólo transmitir un concepto. El rebbe que por mucho tiempo se rehusó a serlo, o por lo menos así lo intentó demostrar, desde los años 60 se convierte en una celebridad en el mundo judío. Cree que con su poder puede manipular la realidad mundial y particularmente el destino de medio oriente. Continuando la tradición antisionista de sus antecesores, pero más pragmático, en sus discursos una y otra vez comparaba las guerras en Israel con escenas del apocalipsis bíblico que anticiparía la llegada del Mashiaj. Una lectura muy peligrosa de la realidad. Shabbat Shalom!

11/1: un día de Shabbat repleto de clases. En la mitad de Shajarit inauguramos otro espacio para jóvenes, los más grandes entre los jóvenes. En el momento de la lectura de la Torá me llevó a los 6 chicos y chicas de secundario a estudiar Torá entre jóvenes. Luego, por ser Shabbat Shirá, voy con los más pequeños a alimentar a las palomas. Al mediodía doy una clase sobre el control de armas en la tradición judía. Shabbes Nap. Luego de Minjá doy otra clase de Talmud a la gente del Minian. A la noche nos vamos con Lei a Manhattan. Nos encontramos con un amigo mío de Pardes, Dancho, y con su novia. Con ellos pasamos una noche espectacular entre Hagen Das y Coronas. Los seguidores del rebbe veían en cada acontecimiento de su vida y en cada acción o discurso, una insinuación mesíanica. El fervor que generó su figura carismática logró que muchos lo consideraran tristemente el mesías. Su fervor mesíanico lo impulsó a llevar judaísmo a todos los rincones del mundo con su proyecto Ufaratzta, pero también lo cegó y llevó a su movimiento al borde de la locura. Shavua Tov!

12/1: Con Lei, Dan y Den nos fuimos a pasar un día hermoso a Manhattan. Caminamos y caminamos. Tomamos la sopa de calabaza, en uno de sos mercaditos chiks de la ciudad, más rica que jamás haya probado. La quinta avenida, Fao Shwartz y el Central Park: las paradas más disfrutadas. Menajem Mendel siempre se presentó a si mismo como un hombre tradicional, fiel al legado jasídico, fue todo lo contrario. Abrazo, mientras la fustigaba en sus discursos, a la modernidad. Hizo de la televisión la continuación de su sinagoga. Hizo que sus enviados rompieran con la vida insular tradicional jasídica. Convirtió a cada judío que lo visitaba, y al cual desde los 80, les entregaba un dólar, en sus shlijim; en enviados para que cada uno cumpla la mitzvá de tzedaká con aquel billete. Un ser humano distinto.

13/1: 4 Am. Desvelado. Me levanto a leer, completo el libro y me pongo a escribir estás palabras. El día continúa con el Minian y con un día de compras por el Soho. En 1994 Menajem Mendel muere. Sus jasidim esperan que su promesa se cumpla: que en su generación llegue el Mashiaj. El mesías nunca llegó. El rebbe murió y no revivió. Este libro me deja una enseñanza y una pregunta. La pregunta primero ¿Es correcto realizar un fin noble con una idea cautivadora pero “mentirosa y peligrosa”? Su ideal era acercar la Torá y las mitzvot al pueblo judío, ideales nobles y venerables, pero lo hizo asegurando que cada acto anticipaba la inminente llegada del Mashiaj, un discurso de por sí muy motivador pero peligroso (y a la postre falso porque su promesa nunca se cumplió. Y ahora la enseñanza: un líder debe estar absolutamente convencido de sus ideas para motivar y cautivar a su público. La seguridad te da confianza, la confianza te quita la vergüenza, y la falta de vergüenza te permite llegar a lugares que muchos pudorosos ni sueñan en llegar.  

Les vuelvo a escribir en unas semanas cuando, Dios mediante, termine mi próximo libro.

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