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Vaishlaj – Shalem: ¿un destino o un estado?

por diciembre 16, 2016 Sin comentarios

 

 

“Vayabó Yaakov Shalem Ir Shjem” (Gén 33:18). Luego de años de vivir en el extranjero, de trabajar por 20 años para su suegro para así conseguir a sus esposas, sus hijos y sus rebaños. Luego de enfrentarse con un angel hasta el alma y especialmente luego del casi “fatal” encuentro con su hermano Esav, Yaakov decide volver a la tierra de Cannan. “Y fue Yaakov (a) Shalem ciudad de Shjem”. ¿Qué significa Shalem? Algunas traducciones de la Biblia traducen el versículo de la siguiente manera: “Y fue Yaakov a Shalem ciudad de Shjem”. Así también lo entiende el Rashbam, nieto de Rashí. Shalem es simplemente una ciudad, en la cual se asienta Yaakov junto a su familia, en el territorio de Shjem.

¿Qué pasa, sin embargo, si Shalem cobra un significado totalmente diferente? El Talmud (TB, Shabbat 33b) nos dice que Shalem no era el nombre de una ciudad sino que era un adjetivo que describía la situación de Iaakov al emprender su vuelta a casa. Iaakov estaba Shalem, estaba pleno, completo y en paz (la tension entre ambas posibles traducciones también se da en diversas traducciones de la Biblia al Ingles y al Español. Por ejemplo King James Bible traduce Shalem como una ciudad mientras que en la English revised edition se la traduce como “en paz”). El Talmud nos dice que Yaakov tras sus años de peripecias estaba Shalem en tres sentidos: pleno físicamente, económicamente y en su Torá (Shalem beGufó, beMamonó veTorató). A pesar de todo lo que vivió, de los conflictos que atravesó, supo regresar a su hogar tras más de 20 años de exilio entero físicamente, espiritualmente y económicamente.

Y el Keli Yakar nos dice que todo se encuentra en aquel término “Shalem”, el mismo, dice él es un acróstico: Sheer, Limud y Mamon (Cuerpo, estudio y dinero). Así es como volvió Yaakov y es así como cada uno de nosotros debe intentar volver de cada batalla, de cada desafío que nos enfrentamos en la vida. Debemos cuidar nuestro cuerpo, nuestro dinero y nuestra Torá ya que la vida nos deparará más desafíos a los cuales debemos llegar enteros para enfrentarlos satisfactoriamente. Y así dice Ibn Ezra que ocurre apenas llegan a Shjem con el famoso episodio de Dina. Y para enfrentar tamaño desafío Yaakov debía de estar entero-Shalem.

Piensen por un instante los desafíos y batallas que tuvieron que enfrentar a lo largo de todo el 2016. Desafíos personales, profesionales, comunitarios o familiares. Todos ellos implican poner nuestro cuerpo, nuestro dinero y nuestra Torá.

“Shmor Nafsheja Meod – Guarda tu cuerpo/alma con diligencia.” (Deut. 4:9) Ese es el mandato de la Torá. Si no estamos sanos no podremos enfrentar ninguna futura batalla. Hay desafíos que nos desgastan físicamente. Sepamos decir “basta”. Sepamos escuchar a nuestro cuerpo ya que es nuestro cuerpo quien tiene que enfrentar las batallas a diario. Yaakov fue curado de su cojera milagrosamente al llegar a Shjem pero los milagros no ocurren todos los días. Cuidemos nuestros cuerpos.

Torá Jasá al Mamonam shel Israel. La Torá cuida el dinero del pueblo de Israel (Tosefta Shevuot 1:2, y paralelos). Cuidemoslo nosotros también. No fueron pocos los líderes mundiales y líderes judíos que por perseguir grandes desafíos terminaron ellos y sus familias en la extrema pobreza. Demos generosamente pero sepamos también preservar nuestro dinero para futuros emprendmientos y desafíos.

Etz Jaim Hi (Proverbios 3:18). La Torá es un arbol de vida. Al enfrentarnos en los diversos conflictos no nos olvidemos nunca de la Torá. Rashí dice que Yaakov viviendo 20 años con su suegro Laban no olvidó nunca su Torá, su estudio y la ética que de ella se desprende. No perdamos nuestra etica en nuestras batallas. No perdamos nuestra Torá sino todo lo contrario, enfrentemos cada desafío con las palabras de la Torá en nuestras mentes y nuestros corazones.

Shalem no es una ciudad hacia la cual debemos ir sino que es el estado que debemos tener al llegar a cada nueva ciudad, a cada nuevo desafío. Shalem, completos en nuestra salud, nuestro dinero y nuestra Torá.

¡Shabbat Shalom!

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