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Ase Leja Rav, tres lecturas posibles.

por junio 24, 2016 Sin comentarios

Introducción:

En Pirkei Avot se nos dice en 2 oportunidades “Ase Leja Rav”. En este pequeño artículo quisiera presentar tres posibles traducciones e interpretaciones de esta máxima rabínica. La sintaxis del hebreo, la multiplicidad de sentidos de cada palabra y un poco de ingenio rabínico nos permiten de una misma máxima proponer tres traducciones muy diferentes unas de las otras:

  • Hazte de un maestro
  • Hazte para ti multitud
  • Conviértete en un maestro

Examinemos juntos cada una de estas posibilidades.

Presentación general

Pirkei Avot, el único tratado no-legal de los 63 tratados que componen la Mishna, es un reservorio de máximas y enseñanzas de los grandes maestros de la época de las zugot y de los tanaim.[1] Allí se da un caso muy interesante, una máxima es repetida en dos oportunidades por dos sabios diferentes:[2]

1:6 1:16
יהושע בן פרחיה אומר עשה לך רב וקנה לך חבר והוי דן את כל האדם לכף זכות: רבן גמליאל אומר עשה לך רב והסתלק מן הספק ואל תרבה לעשר אומדות
Ieoshua ben Perajia solía decir: Hazte de un maestro, y adquierete un compañero y juzga a todos los hombres favorablemente. Raban Gamliel solía decir: Hazte de un maestro y sal de las dudas, y no des a menudo el diezmo por aproximación.

Tanto Ieoshua ben Perajia[3] como Raban Gamliel[4] presentan cada uno tres principios, tres grandes enseñanzas. La primera máxima que cada uno de estos sabios expone es עשה לך רב que aquí lo hemos traducido como tradicionalmente se ha entendido esta expresión: “Hazte de un maestro”. Los exegetas tradicionales ha comprendido por lo general que ambos sabios hacen referencia a exactamente la misma noción[5] y que dan exactamente el mismo consejo. Sin embargo ¿Por qué un texto que se caracteriza por no abundar en palabras y en repeticiones innecesarias repetiría dicha expresión si su significado es el mismo? Basados en el principio tradicional rabínico que ninguna expresión en la Torá o en la Mishná es superflua sino que cada palabra viene a enseñarnos algo y que necesariamente de una palabra repetida (¡y mucho más una frase!) debemos aprender otra noción es que los invito a estudiar juntos una multiplicidad de sentidos y de significados que le podemos asignar a la expresión: עשה לך רב.

  1. Hazte de un maestro

En la literatura rabínica clásica y en la interpretación de los principales rishonim[6] ambos sabios quisieron enseñarnos que “debemos hacernos de un maestro”. Cada persona debe intentar conseguirse para sí un maestro (rabino en la cosmovisión judía) que lo guíe y del cual pueda aprender. Ahora bien ¿Por qué debemos buscarnos un maestro? Los sabios dieron diversas respuestas a este interrogante:

  • Rashí (1040-1105, Troyes)

שלא תהא אתה למד לעצמך מסברא אלא מן הרב ומן השמועה

Para que tu no estudies utilizando tu propia lógica sino para que estudies de un rabino y de la tradición.

Rashí es claro, no debemos confiarnos en nuestra propia lógica y deducción al estudiar un pasaje de las escrituras o del Talmud sino que debemos aprender su sentido y su explicación de boca de un rabino quien a su vez lo ha aprendido de la tradición recibida. Según Rashí nuestra propia lógica puede fallar mientras que la tradición recibida por aquella mítica cadena milenaria que nos une directamente con Moshe es infalible. Y entre las dos posibilidades siempre es mejor ir a lo seguro.

  • Rambam (1135-1204, Córdoba-Egipto)

ואפילו לא היה ראוי להיות לך לרב, אבל שימהו לרב עד שתמסור לו הלימוד ותושג לך החכמה, לפי שאין לימוד האדם מעצמו כלימודו מזולתו, אלא לימודו מזולתו יותר קיים אצלו ויותר מבואר, ואפילו היה כמותו בחכמה או למטה הימנו.

E incluso aunque no sea adecuado para ti que sea tu maestro, debes colocarlo como maestro hasta que le hayas transmitido todo el estudio y hasta que hayas alcanzado la sabiduría. Ya que no puede ser comparado el estudio individual con el estudio con una pareja, sino que al estudiar con una pareja el aprendizaje queda más arraigado y es más claro; incluso aunque sea como vos en sabiduría o inferior a ti.

El Rambam[7], elitista por excelencia, nos da otra posible interpretación de esta máxima rabínica: no debemos buscar necesariamente alguien con más conocimiento para que nos enseñe sino que debemos buscar un “compañero de estudio” (una jevrutá como es llamado generalmente en la tradición judía)[8]. No debes buscar a alguien más sabio que tu, nos dice el Rambam, porque quizás no lo haya; sin embargo es importante que el estudio sea un proceso compartido. Desde hace dos mil años nuestros maestros nos han enseñado que el verdadero estudio no se encuentra en la soledad ni en el silencio, sino en compañía y en el dialogo. El Rambam nos dice que este tipo de conocimiento queda más arraigado y los asuntos quedan mucho más aclarados.

  • Menajem Meiri (1249-1310, Catalunia).

שישים אדם עליו אחד מן החכמים לאב ולראש להיות נשמע אליו ולעצתו בכל ענייניו… דאפי’ חכם שבחכמים ראוי שישים לעצמו איזה [רב] שיברור לאב ולראש אע”פ שאינו מוצא כמוהו יעשה לו אדון משלמטה הימנו כי האדם אפי’ חכם שבחכמים אינו רואה בעניני עצמו מה שיראהו זולתו

Que el hombre coloque sobre sí a uno de los sabios para que sea su “padre” y su “jefe” para escuchar de él y pedirle consejos de todos los asuntos… Incluso el más sabio entre los sabios debe colocarse sobre sí algún tipo de sabio para que sea para él como un padre o como un jefe. A pesar de que no encuentre nadie como él debe hacerse de un amo inferior a él ya que el hombre, incluso el más sabio entre los sabios, no ve con sus propios ojos lo que sus compañeros pueden ver.

Según el Meiri Ase Leja Rav no significa buscar a alguien que sea más sabio que uno para aprender de él, para él esta persona que ponemos sobre nosotros como un Rav debe funcionar más como un padre o como un “jefe”. Cada persona debe buscar a algún otro, no importa que sepa tanto o menos que nosotros, para poder pedirle consejo, para que pueda escucharnos y para poder escucharlo. El Meiri lo dice muy claro: “incluso el más sabio entre los sabios no ve con sus propios ojos lo que sus compañeros pueden ver”. No necesitamos la sabiduría suprema del otro sino que necesitamos sus ojos. Por más sabio que uno pueda ser nuestra propia mirada no nos permite vernos a nosotros mismos, necesitamos a un otro que pueda ver aquello que nuestra mirada no puede llegar a observar. Necesitamos a un otro que nos diga aquello que no queremos oír. Incluso el más grande de entre los reyes requiere de consejos, nos dice el Meiri.

  • Ovadia ben Abraham Bartenura (1445-1515, Italia-Jerusalén).

שיקבל לו רב אחד שילמוד ממנו תמיד, ולא ילמוד היום מאחד ולמחר מן האחר.

Que acepte para sí un rabino que le enseñe a él siempre, que no estudie con uno hoy y con otro mañana.

Bartenura, el más clásico de los comentaristas de la Mishná, trae en su interpretación de este pasaje una antigua disputa rabínica entre aquellos que sugieren que siempre lo mejor es estudiar de un solo rabino y quienes dicen que el verdadero aprendizaje resulta del estudio con varios rabinos. Bartenura toma una posición: cada uno de nosotros debe tener un maestro y no varios. ¿Cómo se adapta su interpretación a nuestro pasaje? Él no nos da la respuesta pero podemos intuir que es porque en Pirkei Avot se dice Ase Leja Rav (en singular) y no Ase Leja ravanim (en plural).[9] Según la tradición judía clásica es bueno que cada quien se encuentre un gran maestro, un guía y que no vaya cambiando constantemente de maestros. No es bueno, nos dice Bartenura, que el hombre cambie de maestro cada día ya que cada uno tiene una forma diferente de enseñar (aunque el mensaje final sea el mismo) lo cual puede confundir al alumno.

En resumen cada uno de estos intérpretes clásicos comprendieron la expresión “Ase Leja Rav” como hazte de un maestro. De un solo maestro (Bartenura), de un maestro del cual aprender la tradición milenaria rabínica (Rashí), un compañero con el cual estudiar poder estudiar más profundamente la Torá (Rambam) y un maestro que sirva como un consejero, como otro par de ojos que nos ayude a ver lo que nosotros no podemos ver (Meiri). Sin embargo en definitiva todos comparten un principio: el maestro (el rav) es un otro.

  1. Hazte para ti multitud

Mi punto más fuerte en lo que al conocimiento del mundo judío se refiere se encuentra en la literatura rabínica, mis conocimientos de jasídismo son pocos y fragmentados. Sin embargo hace un tiempo escuché a la rabina Tamar Elad-Appelbaum (una de las joyas que conocí en mi tiempo viviendo en Jerusalén) hablar de cómo la tradición jasídica entendía el principio de Ase Leja Rav. No recuerdo con exactitud qué fuente citó pero enseñó que el jasídismo, o varios de sus grandes exponentes, suelen traducir Ase Leja Rav como “hazte para ti multitud”. El foco está en la palabra Rav y en su significado.

La primera referencia histórica al término Rav como maestro no se encuentra en la Biblia, ni siquiera en la literatura rabínica sino que está en el Nuevo Testamento. Rabí era la forma en la cual los alumnos de Jesús llamaban a su maestro. En la Mishná, el primer “libro” de la tradición rabínica, editado en el año 220 d.e.c, ya la gran mayoría de los sabios son denominados Rabí o Raban según el caso, el término Rav surge años después en los tiempos de los amoraim en Babilonia. En la Biblia en más de 100 oportunidades aparece el término Rav pero su significado es siempre “multitud”, “mucho”, “demasiado”, etc. Tomemos algunos ejemplos solamente: “pues sus posesiones eran muchas [Rav]” (Génesis 13:6), “el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso [Rav]” (Éxodo 1:9), etc. En la Biblia Rav es adjetivo no sustantivo.

Los maestros jasídicos en los bosques de Europa del Este durante el siglo XVIII vuelven al origen del término Rav para comprender su significado: Hazte para ti multitud. Diversas son las referencias y los significados que se le da a esta “multitud” a la cual hace referencia el término Rav. Por ejemplo Noam Elimelej (1717-1787) en su comentario a Parashat Mishpatim nos dice:

עשה לך רב, פירוש אם יעלה על דעתך את צורכך המרובים, דהיינו פרנסה ועשירות ובנים וכבוד וכדומה, והיינו רב, דברים הרבה. עשה לך, לשון יחיד תכניס הכל אל האחדות:

Aquí hace referencia a las múltiples cuestiones que le suelen preocupar al ser humano, las cuales uno tiene que intentar llevar nuevamente a la unidad. El Magid the Koznitz (1737-1814), escribe por otro lado:[10] רב הוא לשון גדולה שתמיד יראה להוסיף בעבודה ולקדש איבריו לקדושת הבורא ברוך הוא ולהיות מרכבה להבורא יתברך. Rav es grandeza, nos dice Yisroel Hopstien y esto nos enseña que siempre debemos crecer en el trabajo espiritual y santificar todo nuestro cuerpo en el servicio a Dios. Sin embargo la definición que más me gusta de nuestra máxima en la tradición rabínica la encontré en los escritos de rabi Yaakov Yosef HaCohen (1710–1784), uno de los estudiantes más fervientes del Baal Shem Tov. Él nos enseña otro sentido del término Rav: עוד שמעתי עשה לך רב, התחבר עם הרבה אנשים, כמו עם רב וגו’.[11]

Este maestro jasídico dice que él escuchó, quizás de la boca del Besht mismo, que Ase Leja Rav significa “conectate con muchas personas”. Ase Leja Rav no es adquirir un maestro sino conectarse con muchos, relacionarse con la multiplicidad y con la diversidad. Según la tradición rabínica clásica la sabiduría debía ser encontrada en un maestro, en un Rav, según el jasídismo la sabiduría podía ser encontrada en la multitud, en el Rav. La vida, la realidad y la Creación divina es múltiple y diversa. Nuestro objetivo entonces es ser parte de esa multiplicidad, de esa abundancia. ¿Quién es sabio? Se preguntá la Mishná[12]. Quien aprende de cada persona, responde. Los maestros jasídicos nos dicen que la verdadera sabiduría está en la pluralidad, en el contacto con muchos otros de los cuales de cada uno podemos aprender algo nuevo, diferente y único.

  1. Conviértete en un maestro

La última de las formas de entender Ase Leja Rav no está basada en diversas citas de la literatura judía tradicional. No soy yo tampoco quien inventó esta interpretación sólo transmito una idea popular en nuestros días con respecto a nuestra máxima. Ase Leja Rav, no sería procurarnos un maestro sino convertirnos nosotros mismos en maestros. La palabra central en esta interpretación es Leja (vos/tu). Según esta noción debemos nosotros mismos transformarnos en maestros, no debemos depositar el saber en el otro sino que debemos procurar ese saber para nosotros mismos. Quizás, hasta lo que pude indagar, haya una fuente rabínica clásica que de alguna forma sostenga esta noción:

עשה לך רב. לחכמה זה יהושע בן נון שנאמר ויהושע בן נון מלא רוח חכמה (דברים ל”ד ט’)[13]

Hazte de un maestro. En sabiduría; esto hace referencia a Ieoshua bin Nun como está dicho: “Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría” (Deuteronomio 34:9)

La Torá nos cuenta (Deut. 34:1-8) sobre la muerte de Moshé y el duelo del pueblo judío e inmediatamente después nos dice que Iehosua se llenó de espíritu de sabiduría para continuar con el legado de Moshé. Quizás en Iehosua vemos la combinación clásica de hazte de un maestro (Moshé fue su gran maestro) y hazte un maestro. Tras la muerte del líder del pueblo judío es Ieshoshua quien se convierte él mismo en el maestro y en el guía del pueblo. Toma para si la tarea. Sabiendo no obstante que nunca podrá ocupar el lugar de Moshe[14] no reusa a su obligación de seguir conduciendo al pueblo judío. Se llena de sabiduría y se hace a sí mismo un maestro, un rav.

Durante siglos en el pueblo judío, sin embargo, el rabino era quien sabía y el pueblo era quien le consultaba al rabino. Así con el paso de las generaciones el rabino se transformó de alguna forma en un intermediario entre la Torá y el pueblo. Si bien como pueblo nos jactamos muchas veces de que “los judíos no tenemos intermediarios para dirigirnos a Dios” (en contraposición con los católicos y el lugar del cura) esto es más un decir que una realidad. Si bien el acceso a Dios, durante la plegaria, se da mayormente sin un intermediario (excepto en ciertos momentos donde el oficiante, Sheliaj Tzibur, toma aquel rol) el estudio de la Torá (la palabra revelada de Dios según el entendimiento tradicional judío) si se da (o se daba) a través de un intermediario. Era el rabino quien enseñaba la Torá, si bien todos podían leer la Torá en cuanto llegaba una sección compleja o aparecía alguna pregunta la última y definitiva respuesta la tenía el rabino.

Por otro lado el rabino, especialmente durante la edad media, se transformó en el depositario máximo y en el comunicador de la ley. Cuando surgía una duda halájica no se recurría a los textos, al Talmud, al Mishné Torá, a los Rishonim, al Shuljan Aruj, sino que se iba directo al rabino de turno y él decidía. Los judíos durante la edad media cedieron su autonomía legal a los rabinos.

Parte de la autodeterminación judía de la modernidad no fue sólo en términos políticos y nacionales sino también personales e individuales. En el siglo XIX pero especialmente en el siglo XX se dio un proceso lento pero continuo de autonomía por parte de muchos de la autoridad rabínica; ya estos hombres barbudos dejaban de ser la fuente última de conocimiento. En la segunda mitad del siglo XX en los Estados Unidos y en Israel este proceso llegó a su máxima expresión: nacieron decenas de comunidades sin rabinos. Hombres y mujeres comprendieron que Ase Leja Rav no significaba hacerse de un maestro que les diga que está permitido o que está prohibido, que se debe hacer y que no, sino que ellos mismos podían convertirse en sus propios maestros y maestras. Así nacieron pujantes comunidades especialmente en Nueva York y en Jerusalén.

“Tomar el judaísmo por las astas” no es tarea sencilla. Se requiere estudio constante y dedicación. Si no queremos la respuesta halájica de un maestro de la ley (alias: los rabinos) debemos sumergirnos en el inmerso mar de la literatura de la responsa y de los codigos legales. Y la tarea nos es fácil.

Conclusión

A lo largo de este pequeño artículo hemos visto y analizado las diversas implicancias y significados que se le ha dado a lo largo de la historia a la máxima expresada por aquellos dos maestros en Pirkei Avot. Ahora bien ¿Cuál es la interpretación o traducción correcta? Como judíos lo único que podemos hacer ante esta pregunta es desestimarla. La respuesta judía a esta pregunta ajena a nuestra concepción es: todas son correctas. Ante un examen de multiple choice un estudiante talmúdico no dudaría en marcar en la mayoría de las respuestas la opción que dice: “todas las anteriores”. El Talmud da muchos ejemplos de cómo ciertos rabinos en vez de desestimar tradiciones anteriores o leyes que los precedieron, lo que hacen es combinarlas y enseñarlas de forma conjunta. Y eso es lo que un buen judío debe hacer, no desestimar ninguna interpretación sino encontrar en cada una de ellas un sentido y enseñarlas y vivirlas de forma combinada.

Ase Leja Rav. Cada uno de nosotros debe buscar un maestro que lo guíe, que le enseñe. No debemos dudar de nuestra fortaleza y nuestras propias capacidades pero nuestra soberbia no nos tiene que impedir buscar la sabiduría y el consejo en otros. Recordemos lo que nos enseñó el Meiri: “el hombre no ve con sus propios ojos lo que sus compañeros pueden ver”.

Ase Leja Rav. Cada uno de nosotros debe convertirse en su propio maestro. En los tiempos en los que vivimos no podemos enajenar nuestro judaísmo, no podemos ceder nuestra independencia espiritual e intelectual a otros.

Ase Leja Rav. Cada uno de nosotros debe buscar siempre la multitud, la diversidad y la multiplicidad. Solo Dios es uno, toda Su creación es múltiple. “En la multitud del pueblo está la gloria del rey” enseña el rey Shlomó[15]. Y los rabinos basados en este versículo enseñan que siempre es preferible rezar con un Minian y mientras mayor sea este mayor es la gloria de Dios. Tal como no debemos rezar solos tampoco debemos estudiar en soledad ni vivir en soledad. No debemos quedarnos nunca con una sola respuesta sino que debemos buscar en los otros y en el mundo múltiples respuestas a nuestras múltiples preguntas.


[1] Las Zugot, parejas de sabios, van del siglo III a.e.c al siglo I a.e.c. El periodo de los tanaim se extiende desde la finalización de la obra de la última pareja (Hilel y Shamai) hasta los tiempos de la redacción de la Mishná: 220 d.e.c (aprox.)

[2] Quizás me equivoque en la afirmación porque no estudie este fenómeno a fondo pero hasta donde llegan mis conocimientos ninguna otra máxima es repetida más de una vez en todo Pirkei Avot.

[3] Presidente del Sanedrín, segunda generación de las Zugot (Siglo II a.e.c).

[4] Presidente del Sanedrín, primera generación de los Tanaim (Comienzos siglo I d.e.c)

[5] Ver por ejemplo Rashí a Pirkei Avot 1:16

[6] Sabios que le siguieron a la época de los Gueonim (Siglo XI) hasta la época de la redacción del Shuljan Aruj (Siglo XVI)

[7] Rabienu Iona presenta una interpretación bastante similar a la de Maimonides: יהושע בן פרחיה אומר עשה לך רב וקנה לך חבר – שאפי’ אתה יודע כמותו עשה אותו רב עליך מפני שאדם זכר מה שלמד מרבויותר ממה שאדם לומד מעצמו. ועוד כי פעמים יבין הדבר יותר ממנו ונמצא מלמדו ואפי’ אם שניהם שוין בחכמה:

[8] El punto más endeble de esta interpretación del Rambam es que en la misma Mishná Ieoshua ben Perajia nos dice que debemos “adquirir un compañero”, una noción que se aproxima mucho más a lo que el Ramabam quiere transmitir.

[9] A quien le interese estudiar más afondo esta antigua disputa rabínica lo invito a leer mi artículo: “¿Un maestro o múltiples maestros? https://urielromano.wordpress.com/2016/06/20/un-maestro-o-multiples-maestros/

[10] עבודת ישראל ליקוטים לאבות פרק א

[11] תולדות יעקב יוסף ויקרא פרשת קדושים.

[12] Pirkei Avot 4:1

[13] Avot deRabi Natan (Edición B) 18. Soy consciente que esta fuente puede ser leída también de una forma totalmente diferente a la cual elegí leerla e interpretarla en esta ocasión.

[14]“ Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés” (Deut. 34:10)

[15] Proverbios 14:28

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