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¿Un maestro o múltiples maestros?

por junio 20, 2016 One Comment

El estudio de la Torá no fue siempre un mandamiento religioso. Abraham, Iosef, el rey David, el profeta Isaías o ningun otro personaje bíblico estudiaba “Torá”. En el Tanaj (Biblia hebrea) no hay rabinos ni estudiantes, no hay maestros ni alumnos. Tampoco hay Yeshivot (academias de estudios rabínicos). Todas los relatos del Talmud y del Midrash sobre las academias de estudio de Shem y Ever en donde estudiaron los patriarcas, sobre Moisés siendo Moshe Rabeinu (Moises nuestro maestro) aprendiendo las leyes de la Torá junto a Dios y enseñando luego a Iehoshua y al pueblo, o sobre el rey David estudiando de madrugada, son todas creaciones literarias de la época rabínica para ajustar su realidad a la realidad de sus antepasados. Si los rabinos en el siglo I estudiaban Torá en el Beit Midrash (casa de estudio) ¿¡Cómo no iban a estudiar Torá nuestros patriarcas!?

Los académicos estiman que el inicio del estudio de la Torá se dio con la vuelta de los exiliados de Babilonia a fines del siglo VI a.e.c y especialmente en el siglo V a.e.c bajo el liderazgo de Ezra el escriba. Allí se comenzó a estudiar de forma sistemática y a interpretar la Torá frente al pueblo. En los tiempos del Segundo Templo ya tenemos vastas referencias de judíos que ocupaban su día (o aunque sea una parte de su día) en el estudio y en la indagación de la palabra de Dios. Un ejemplo “arqueológico” clásico son los más de 900 pergaminos encontrados en las cuevas de Qumran, desierto de Judea, pertenecientes a una secta judía que habitó allí desde el siglo II a.e.c; si alguien escribía y copiaba tantos libros es porque alguien los debía estudiar.

Ya en la época de los tanaim y mucho más de los amoraim el estudio de la Torá se había vuelto uno de los símbolos distintivos del judío. El judaísmo rabínico hizo del estudio de la Torá incluso un mandamiento religioso y hasta podemos decir: el mandamiento por excelencia. Seguramente con el correr de las generaciones muchas preguntas entorno a la educación y a la mejor forma de aprender comenzaron a darse dentro de las academias de estudio.[1] Dentro de las tantas preguntas “pedagógicas” que se presentaron hace unos 1800 años fue ¿es mejor estudiar de un solo maestro o de varios? Reformulemos la pregunta para que se entienda mejor: ¿es preferible aprender siempre de un único maestro o es mejor buscar el conocimiento en diversos sabios? Si no me equivoco la respuesta instintiva de muchos de nosotros, hijos de los siglos XX-XXI, sería: de muchos. Sin embargo, como veremos, en la tradición rabínica clásica se presentan ambas posibilidades, con sus ventajas y con sus desventajas.

Quisiera presentar a continuación las principales fuentes en relación a esta discusión en la literatura rabínica clásica para luego indagar sobre cuál debiera ser la práctica ideal en nuestros días.

  • Estudiar de un solo maestro: Avot deRabi Natan (edición A) 8
Hazte para ti un maestro ¿De qué forma? Esto nos enseña que uno debe conseguirse un rabino fijo para que aprenda de él Biblia, Mishna, Midrash, Halajot y Agadot…. Rabi Meir solía decir: ¿A qué se asemeja aquel que aprende Torá de un solo rabino? A aquel que posee un solo campo y siembra allí un poco de trigo, un poco de cebada, un poco de olivos y algunos árboles. Y esa persona se encuentra entonces llena de bien y de bendición. Cuando uno aprende de dos maestros o de tres uno se asemeja a aquel que tiene muchos campos y en uno de ellos planta trigo, en otro cebada, en otro olivos y en otro árboles. Y aquella persona se encuentra entonces dispersa entre las tierras sin bien y sin bendición.[2]

עשה לך רב. כיצד? מלמד שיעשה לו את רבו קבע וילמד ממנו מקרא ומשנה מדרש הלכות ואגדות […] היה רבי מאיר אומר הלומד תורה מרב אחד למה הוא דומה לאחד שהיה לו שדה אחת וזרע מקצתה חטים ומקצתה שעורים [ונוטע] מקצתה זיתים ומקצתה אילנות ונמצא האדם ההוא מלא טובה וברכה. ובזמן שלומד מב’ ג’ דומה למי שיש לו שדות הרבה אחד זרע חטין ואחד זרע שעורים ונטע אחד זיתים ואחד אילנות ונמצא אדם ההוא מפוזר בין הארצות בלא טוב וברכה:

Según esta concepción uno debe buscar un rabino que posea todos los conocimientos antes mencionados, una expertiz en Bibia[3], Mishna[4], Midrash[5], Halajot[6] y Agadot[7]. Es decir: un conocimiento enciclopédico. Cada uno de estos saberes judíos es un tipo de plantación diferente y según rabi Meir[8] es bueno que todo aquel estudio se encuentre y de alguna forma “entrelazado” en un solo lugar, en un solo campo. El estudio, nos dice rabi Meir, debe ser transversal y no debemos compartimentar nuestros saberes. Por lo general nuestra educación académica (desde la segunda mitad de la primaria) queda compartimentada y dispersa. Tenemos ciertos conocimientos de diversos saberes y ciencias pero muchas veces estamos incapacitados de unir nuestros distintos conocimientos. Y es por eso que rabi Meir no desea que nuestros “campos queden dispersos entre diversas tierras”. El estudio de la Biblia debe conectarse con la exegesis midrashica de la cual se derivan halajot que da como resultado la Mishná, la cual debe ser complementada con el estudio de las Agadot. Algo así, creo, es lo que rabí Meir nos quiere decir. Rabí Meir toma el principio de Pirkei Avot[9] “Ase Leja Rav” (Hazte de un maestro) de forma muy literal: “hazte de un SOLO maestro”. En Pirkei Avot no se nos dice que procuremos tener muchos maestros sino que nos consigamos un maestro, y según rabí Meir cada uno debe buscarse un maestro que lo inspire, que lo guíe y que le enseñe. Así por lo menos lo entiende rabí Meir.

(2) Estudiar de múltiples maestros: Talmud Babilónico, Avodá Zará 19a

והיה כעץ שתול על פלגי מים – אמרי דבי ר’ ינאי: כעץ שתול ולא כעץ נטוע, כל הלומד תורה מרב אחד – אינו רואה סימן ברכה לעולם.

“Será como árbol [tras]plantado junto a corrientes de aguas” (Salmos 1:3). En la escuela de rabi Ianai dijeron: como un árbol trasplantado y no como un árbol plantado [esto nos enseña] que todo aquel que estudia Torá de un solo maestro no verá nunca una señal de bendición.

Rabí Ianai[10], nos enseña una concepción diametralmente opuesta a la presentada por rabí Meir anteriormente. Nos enseña que estudiar de un único maestro nunca nos traerá “bendiciones”, es decir que la bendición y el éxito en el estudio se logra cuando aprendemos de varios maestros. Esta enseñanza la extrae rabi Ianai, o sus seguidores de la Yeshiva que él fundó cerca de Tzfat en el norte de Israel, de una palabra del libro de los Salmos “שתול” (Shatul). Allí se nos dice que el justo es como aquel arbol que esta שתול junto a corrientes de agua. Generalmente traducimos la palabra שתול como plantado sin embargo en la escuela de rabí Ianai entendían que שתול significa trasplantado y no plantado (נטוע). ¿Qué significa esto? Que uno debe ser como un árbol trasplantado el cual abreva agua de diversos lados. De la misma forma “un estudiante debe ser como un árbol trasplantado debe ir y aprender de toda persona y no debe ser como un árbol plantado que sólo abreva de un único maestro”[11]. La Torá es comparada al agua y la misma debe ser abrevada de diversas fuentes, cada una aportando un mineral y un sabor único. Así por lo menos lo comprenden en la academia de rabí Ianai.

(3) La solución (?): Talmud Babilonico, Avodá Zará 19a (continuación).

Rab Jisda le dijo a sus estudiantes: “Tengo intenciones de decirles algo pero tengo miedo de que me abandonen y que se vayan para otro lugar: Todo aquel que estudia Torá de un solo maestro no verá nunca una señal de bendición.” Sus estudiantes lo dejaron y fueron a lo de Raba. Él les dijo: “Aquellas palabras solo hacen referencia a los estudios que se derivan de la lógica pero en relación a las tradiciones orales es preferible estudiarlas de un solo maestro para que uno no se confunda por las variaciones en el lenguaje”.

אמר להו לרבנן: בעינא דאימא לכו מלתא, ומסתפינא דשבקיתו לי ואזליתו: כל הלומד תורה מרב אחד- אינו רואה סימן ברכה לעולם, שבקוהו ואזול קמיה דרבא. אמר להו: הני מילי סברא, אבל גמרא – מרב אחד עדיף, כי היכי דלא ליפלוג לישני.

Como muchos de ustedes saben al Talmud no le gusta dejar sin resolver este tipo de “aparentes” contradicciones por lo cual en el mismo folio talmúdico algunas generaciones de sabios después tratan de encontrar una solución a estas dos posturas, a la presentada por rabí Meir y a la presentada por rabí Ianai. Para solucionar esta aparente contradicción el Talmud nos trae una historia de rav Jisda[12] en la cual cita la enseñanza de la escuela de rabí Ianai y sus alumnos, en busca de la bendición y el éxito en su estudio, lo abandonan buscando otras aguas de las cuales abrevar. ¿A dónde van? A la casa de estudios de Raba[13] . Y antes de continuar un dato que no debemos olvidar: Raba fue estudiante de Rav Jisda. Es decir, abandonaron al maestro por su estudiante. Con este dato en mente podemos intentar comprender un poco más la respuesta de Raba, por un lado él no puede contradecir las palabras de su maestro pero por el otro lado desea que aquellos estudiantes vuelvan a estudiar con Rav Jisda. ¿Qué hace entonces? Una disquisición, una respuesta muy rabínica. Dice que es cierto el principio que plantea Rav Jisda pero el mismo es solo válido en relación al estudio por deducción lógica (סברא). Siempre es bueno escuchar diversas voces cuando de lógica se trata y cuando se intenta derivar algún principio o enseñanza cuando no hay un versículo bíblico del cual derivar la halajá. Sin embargo, nos dice Raba, cuando se trata del estudio de las tradiciones orales recibidas (גמרא) siempre es mejor estudiar con un único maestro porque quizás dos maestros nos quieran transmitir la misma noción pero al utilizar términos diferentes nos terminan confundiendo. Esta es la solución salomónica-talmúdica: en relación al estudio de tradiciones orales definidas siempre es mejor estudiar de un único maestro, en cuanto al estudio por lógica y deducción siempre es bueno estudiar de varios maestros.

Fuentes complementarias

A continuación presentamos otras dos fuentes talmúdicas en donde se presentan ambas posturas, la de estudiar de diversos maestros frente a la de estudiar de un solo maestro. Como veremos en la realidad ambas teorías eran aplicadas pero a su vez el estudiar de múltiples maestros era la actitud más criticada en aquellos tiempos.

  1. El norte y el sur

El Talmud[14] registra la diferencia en el método de estudio entre las academias de Iehudá (Judea) y las academias del Galil (Galilea). Esta fuente claramente quiere hacer notar la superioridad de las escuelas del sur de Israel con respecto a las del norte. Entre las razones por las cuales las escuelas de Iehudá eran consideradas superiores se encuentra:

בני יהודה גמרו מחד רבה – נתקיימה תורתן בידם, בני גליל דלא גמרי מחד רבה – לא נתקיימה תורתן בידם.

Los habitantes de Iehudá estudiaban de un solo maestro y por dicho motivo la Torá se mantuvo en sus manos. Los habitantes del Galil que no estudiaban de un solo maestro, no se les mantuvo la Torá en sus manos.

Rav Iehuda Bar Iejezel[15] es quien transmite en nombre de Rav esta enseñanza sobre las diferencias entre la Galilea y Judea. Y aquí tenemos uno de los pocos ejemplos concretos de ambas filosofías educativas ilustradas previamente. En Iehuda se seguía el modelo enunciado por rabí Meir en Avot deRabi Natan, estudiaban siempre de un solo maestro y por ese motivo “la torá se mantuvo en sus manos” (es decir “conservaban su aprendizaje”). Sin embargo en el norte de Israel, en el Galil[16], estudiaban de acuerdo con la teoría reflejada en el Talmud en boca de rabí Ianai: no se debía estudiar de un solo maestro. Esta fuente, como pueden observar, esta de lado de la postura de rabí Meir. El buen aprendizaje es producto de estudiar siempre con un solo maestro.

Rashi (ad. loc.) nos dice que los estudiantes de la Galilea no conservaban su aprendizaje porque escuchaban de diversos sabios la misma noción y enseñanza pero con un lenguaje diferente y esto los confundía y hacía que se olvidarán.[17] La mayoría de los comentaristas clásicos[18] leen esta sección de Eruvin en referencia a la Sugya de Avodá Zará.

  1. Rav Iosef bar Jia

En otra Sugya talmúdica[19] en relación al kashrut o no de cierta faena se critica a Iosef bar Jia por estudiar de diversos rabinos:

“כי סליק רבי זירא אכל מוגרמת דרב ושמואל, אמרי ליה: לאו מאתריה דרב ושמואל את? אמר להו: מאן אמרה? יוסף בר חייא, יוסף בר חייא מכולי עלמא גמיר. שמע רב יוסף איקפד, אמר: אנא מכולי עלמא גמירנא? אנא מרב יהודה גמירנא”.

A Iosef bar Jia lo critican por “estudiar de todo el mundo”, él se defiende diciendo que él ha aprendido, y que transmite las tradiciones, de Rav Iehuda. Al parecer, los comentaristas clásicos, indican que esta crítica de “estudiar de todos” se debe “a que quizás escuchó esta enseñanza de algún otro quien no fue meticuloso con sus palabras como realmente fueron dichas” (Rashí, ad. loc.).[20] Esta es otra referencia talmúdica donde la realidad nos muestra a un sabio estudiando de múltiples maestros siendo esta actitud criticada.

Conclusiones

Aunque nos parezca contraintuitivo la mayoría de las fuentes rabínicas clásicas sostienen que el mejor estudio viene del hecho de estudiar de un solo maestro. Sin embargo la mayoría de las fuentes concuerdan con que esto es solo cierto en relación al estudio mismo de las fuentes en pos de no generar confusión por escuchar la misma tradición de dos formas ligeramente diferentes. La palabra clave para comprender nuestra Sugya es גמרא (Guemará). En nuestros días Guemará suele entenderse como un sinonimo de Talmud, sin embargo en los tiempos donde el Talmud no existía el término Guemará necesariamente tenía otro significado. En nuestro caso Guemará significa “tradición oral”.[21] Hasta la época de los Geonim el estudio de la Torá Oral era realmente “oral”.[22] Y para asegurar la correcta transmisión de este mensaje milenario era necesario que cada estudiante se haga de un maestro del cual estudiar toda la Guemará, es decir, todas las tradiciones orales. El propio Talmud relata en incontables oportunidades como una “tradición oral” se perdió en la cadena de la transmisión o fue transmitida de dos formas diferentes con pequeñas o grandes variaciones o incluso la misma tradición fue transmitida sin saber exactamente quién fue el sabio que la enseñó en primer lugar. Los rishonim y los académicos en nuestros días, a través del estudio de los diversos manuscritos de textos talmúdicos, muestran como miles de pasajes del Talmud no son inequívocos sino que en diversos manuscritos hay pequeñas o importantes variaciones. Para evitar todas estas confusiones, sugiere el Talmud entonces, uno debe estudiar todo la “enseñanza oral” de un solo maestro.

El maestro era el texto cuando el texto no existía (o era escaso y de uso muy esporádico). Ahora bien, desde hace ya cientos de años y especialmente después de la imprenta y las publicaciones masivas y estandarizadas del Talmud, esta sugerencia rabínica de estudiar de un solo maestro ya no tiene vigencia[23]. El texto está delante de nuestros ojos. Ya no necesitamos de “un solo maestro” que nos transmita con cuidado y exactitud palabra por palabra de la tradición oral. En nuestros días necesitamos más que nunca que cada uno de nosotros estudie Torá de diversos maestros y maestras. En nuestros días estudiar Torá de un solo maestro o de una sola institución no evita que nos confundamos, evita que comprendamos la Torá en toda su amplitud. La Torá, nos dice el Talmud, fue revelada en 70 idiomas y posee 70 formas de ser comprendida e interpretada. Cada maestro nos puede brindar una de aquellas facetas de la Torá, el estudiar de muchos maestros nos permite tener una percepción más completa y multidimensional de la Torá.

Y es por eso que frente a aquella tradición que enseñaba que se debía estudiar de un único maestro se erige otra tradición dentro del pensamiento rabínico que nos indica justamente lo contrario. En el Talmud[24] se nos dice “mucho he aprendido de mis maestros”. El Talmud no dice “mucho aprendí de mi maestro” sino “de mis maestros”. La sabiduría proviene de la pluralidad de maestros. Esta idea es enfatizada mucho más en la Mishná[25] cuando Ben Zoma se pregunta “¿Quién es sabio?” Y él mismo contesta “Quien aprende de todos los seres humanos”. La sabiduría no proviene únicamente de los “maestros” sino de comprender que cada persona puede convertirse en nuestros maestros aunque más no sea para enseñarnos alguna pequeña idea. La sabiduría está en aprender de todos. Y esto es lo que nos dicen al respecto los Salmos: “de todos mis maestros he aprendido” (119:99), a lo cual Rashí comenta: “De este aprendí un poco y de este aprendí otro poco”[26].

Quisiera concluir con un detalle de este último Rashí que acabamos de citar. En las ediciones impresas de Rashí a este comentario se le agrega al final la siguiente frase: לאחר שלמדתי מרבי מובהק – … luego de haber estudiado de mi “rabino principal”. En las ediciones impresas de la tradición rabínica cuando encontramos cierta palabra u oración entre paréntesis es una indicación para el lector para advertirle que esa palabra o frase no debería ser leída, que es un agregado posterior y no es parte del texto original. Es decir, algún alumno de Rashí o algún copista tardío teniendo en cuenta la tradición talmúdica que indica que uno debe estudiar “de un solo maestro” no podía conciliar aquella idea con este comentario de Rashí y por eso luego dice que uno solo puede aprender un de diversos maestros luego de haber estudiado de su Rav principal.[27]

Creo que este pequeño detalle de este particular Rashí nos puede ayudar a la Halajá LeMaase (acción concreta) para nuestros días. Debemos estudiar de múltiples maestros y maestras aprendiendo de cada uno de ellos su forma única y particular de comprender las palabras de Torá. Debemos estudiar en algún momento en una Yeshiva del estilo lituano para comprender el arte del Pilpul y de llevar el texto hasta las últimas consecuencias. Debemos estudiar Torá con maestras y rabinas del “feminismo judío” para develar la voz femenina de la Torá. Debemos estudiar Torá en algún centro místico de Tzfat para descubrir el poder del Sod. Debemos estudiar Torá en algún centro universitario para apreciar las nuevas perspectivas que aporta la ciencia moderna para comprender más profundamente nuestros textos milenarios. Debemos estudiar Torá con algún rebbe para poder enamorarnos nuevamente de la Torá con aquellas perlitas ingeniosas de la exégesis jasídica. Debemos estudiar Torá en algún Seminario Rabínico liberal para comprender cómo se vive la tensión entre la tradición y la modernidad en el estudio de los textos sagrados. Debemos estudiar… mucho. Para eso tenemos toda la vida. Sin embargo, como sugiere el Rashí entre paréntesis, debemos estudiar un poco de este y un poco de aquel pero solamente luego de estar “formados”. Luego de conocer los textos, de conocer la Guemará podemos pasar a estudiar la Sbará de múltiples maestros. Sin conocer los textos en profundidad, lo único que nos quedará será la Sbará de tal o cual maestro sin nunca poder dominar por nosotros mismos la Guemará.

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[1] Quizás la Sugya más famosa al respecto se encuentra en TB Baba Batra 21a donde se discute entre otras cosas a que edad deben ingresar los niños a la educación general, cuantos alumnos puede haber máximo en un aula y qué es preferible un rabino que enseñe mucho material pero que no sea meticuloso en su enseñanza o uno que enseñe menos cantidad pero que sea meticuloso.

[2] Un paralelo a esta fuente con ciertas variantes se encuentra en: Avot deRabi Natan (Edición B) 18

[3] Los 24 libros que componen la Biblia hebrea.

[4] Los 63 tratados de la Mishná.

[5] Las herramientas hermenéuticas y exegéticas para derivar de los versículos bíblicos la ley.

[6] Leyes puntuales y concretas.

[7] Material homiletico.

[8] Rabi Meir fue uno de los sabios más importantes de la época de la Mishná. Fue un Taná de la tercera generación, de mediados del siglo II d.e.c

[9] 1:6 (ver también 1:16)

[10] Amorá de la primera generación en la tierra de Israel (comienzos siglo III d.e.c),

[11] Rashi. Ad. Loc.

[12] Amorá de Babilonia de la segunda y tercera generación, fines del siglo III d.e.c.

[13] Amorá de Babilonia de la cuarta generación, principios del siglo IV d.e.c

[14] TB Eruvin 53b

[15] Amorá de Babilonia de la segunda generación. Fue el fundador de la Yeshiva de Pumbedita.

[16] Dos datos que vale la pena mencionar al respecto: (1) Rabi Ianai fundó una academia rabínica en la ciudad de Akbara en las cercanías de Tzfat en la alta Galilea (2) Rav fue alumno de Rabi Ianai pero al parecer no siguió su teoría educativa en este respecto.

[17] Podemos suponer que este comentario de Rashí fue inspirado en los pasajes contiguos a esta enseñanza de Rabi Iehuda o bien por el pasaje talmúdico que ya estudiamos previamente en AZ 19b.

[18] Tosafot y el Meiri por ejemplo.

[19] TB Julín 18b

[20] Tosafot dice que rav Iosef bar Jia no escuchó esta enseñanza ni de Rav ni de Shmuel.

[21] Ver, Sokoloff, A Dictionary of Jewish Babylonian Aramaic, p. 292

[22] Para comprender más sobre el desarrollo de la tradición oral a la tradición escrita leer el artículo del Prof. Rav Shamma Friedman “The Talmud today”: http://www.atranet.co.il/sf/talmud_today.pdf

[23]הרב אלישע אבינר, רב אחד או כמה רבנים? http://www.meirtv.co.il/site/article/?id=2228

[24] TB Taanit 17b

[25] Pirkei Avot 4:1

[26] Radak comentando el mismo versículo dice: “De todos he aprendido y he tomado enseñanzas de moral”.

[27] El término hebreo es “Rav Mubhak” el cual hace referencia al rabino del cual “aprendió la mayoría de sus conocimientos”. Ver las palabras de Úla en YB Baba Metzia 33a y allí Rashí. Para la codificación halájica de este concepto ver Mishné Torá, Talmud Torá 5:9.

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